The Shocking Water by the Word/ El agua impactante por la palabra

At the beginning of the year, many people in lower Delaware jump into the freezing waters of the Atlantic Ocean. The event is called the Polar Bear Plunge and it has become a tradition in the state, the country and parts of Canada. One young lady commented that she did it as a way to start the New Year afresh. I thought, here’s a young person who instinctively understands the connection between water and a new beginning.

It was a baptism of sorts. This brings me to the word of God where every letter, every tittle, every jot has significance. There, we find the symbolism-a shadow- of the spiritual reality. This is true in every age because the words have spiritual meaning. For example, water can mean our emotional condition and baptism can mean our willingness to be accountable for personal actions.

In our weaken state it is difficult to understand our condition except when we catch a glimpse of the stirring water.

“For an angel went down at a certain time into the pool and stirred up the water; then whoever stepped in first, after the stirring of the water, was made well of whatever disease he had” (John 5:4)

When this happens it is as if something inside of us becomes alive and we desire to enter the water that we might be healed. This first baptism helps us to realize that we need to answer the question from the LORD: Would you be made whole?

“That he might sanctify and cleanse it with the washing of water by the word” (Ephesians 5:26)

Having gained a measure of strength, we come to realize that we need more in order to progress in this new path of personal accountability. The second baptism is then the outward show of an inward commitment.

“And there went out unto him all the land of Judaea, and they of Jerusalem, and were all baptized of him in the river of Jordan, confessing their sins” Mark 1:5

Having committed to progression in the things of the Spirit, we experience the third baptism, which is of the Holy Spirit.

“And suddenly there came a sound from heaven as of a rushing mighty wind, and it filled all the house where they were sitting.” Act 2:2
The rushing mighty wind comes through the window. Symbolically, the window is the eye to the soul. This understanding makes the wonderful words in Psalms 32:8 even more encouraging.

“I will instruct you and teach you in the way you should go; I will guide you with My eye”

This mighty wind also brings with it power for us to speak in a different tongue. That is, no longer to speak in a lofty manner as when we were ignorant of God’s great love and power; but, humbly yet in a way that may cause others to truly hear.

These baptisms are designed to cause a shock to the system as much as the cold water did to that young lady. Would you take the plunge into the healing water of the word of God in this New Year to become enlivened? Then, Happy New Life!!
...

(Versión en español)

Al principio del año, muchas personas en el sur de Delaware saltan a las aguas heladas del océano Atlántico. El evento se llama Polar Bear Plunge y se ha convertido en una tradición en el estado, el país y partes de Canadá. Una jovencita, comentó que lo hizo como una manera de empezar el Año Nuevo. Pensé, “aquí está una persona joven que entiende instintivamente la conexión entre el agua y un nuevo comienzo”.

Era un tipo de bautismo. Esto me lleva a la palabra de Dios donde cada letra, cada tilde, cada jota tiene un significado. Allí, encontramos el simbolismo- la sombra- de la realidad espiritual. Esto es cierto en todos los tiempos porque las palabras tienen un significado espiritual. Por ejemplo, el agua puede significar nuestra condición emocional y el bautismo puede significar nuestra voluntad de ser responsables de las acciones personales.

En nuestro débil estado es difícil entender nuestra condición excepto cuando podemos notar la agitación en las aguas.

“Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese” (Juan 5:4)

Cuando esto sucede, es como si algo dentro de nosotros se aviva y deseamos entrar en el agua para poder ser sanados. Este primer bautismo nos ayuda a comprender que tenemos que responder a la pregunta del Señor: ¿quieres estar sano?

“…para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra” (Efesios 5:26)

Habiendo obtenido una medida de fuerza, venimos a darnos cuenta de que necesitamos más para poder avanzar en este nuevo camino de responsabilidad personal. El segundo bautismo es entonces la muestra exterior de un compromiso interno.

“Y salían a El toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por El en el río Jordán, confesando sus pecados” Marcos 1:5

Habiendo hecho el compromiso de seguir progresando en las cosas del espíritu, experimentamos el tercer bautismo, que es el bautismo del Espíritu Santo.

“Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados” (Hechos 2:2)

Ese viento fuerte sopla a través de la ventana. Simbólicamente, la ventana es el ojo del alma. Esto hace que tenga más peso y que sean más alentadoras las palabras maravillosas en Salmos 32: 8.
“Y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos”

Este viento impetuoso también trae consigo poder para hablar en una lengua diferente. Es decir, ya no se hablará de una manera altanera como cuando éramos ignorantes del gran amor y el poder de Dios; más bien, con humildad pero también de una manera que puede ocasionar que otros escuchen verdaderamente.

Sirven estos bautismos como un choque al sistema tanto como el agua helada sirvió a la joven. ¿Aceptaría la zambullida en el agua curativa de la palabra de Dios en este nuevo año para sentirse avivado? ¡Entonces, Feliz Vida Nueva!



Zulma Arroyo
Acerca del Autor
Zulma is a facilitator with an intuitive ability to work with people from diverse ages, social and cultural backgrounds. Since 2010, she’s been sharing insights in her column Spiritual Storehouse.

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