The testing of your faith produces patience

La prueba de tu fe produce constancia

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By Zulma Arroyo
Recently, I heard within: “Let people be what they want to be.” For weeks, I had become somewhat frustrated about matters that were not under my control. I wanted to make things happen, but the needed actions were in the hands of others.

Sometimes we want others to do better. Better? According to whom? What works for me may not work for someone else. The truth is that we don’t have an inkling as to why people decide to take certain actions or choose specific paths. Only God knows!

Then I heard sequentially: “Be you.” “Work on you.” “Live your life.” “Answer your own call and follow your purpose.” “I know what I’ve given to each.” It made perfect sense! I had been focusing on what others were doing, and how their actions affected me. Where was faith? Where was power? I had blocked them because I had forgotten one important fact. I control nothing but my reaction to everything. This is true of each one of us.

In the end, we each must give account. There are benefits to taking responsibility for our actions and reactions. This is true even when we don’t see the benefits immediately. As much as we want to help others avoid suffering, we cannot take away their choice. Sadly, sometimes the choice involves pain.

For many, that suffering becomes the catalyst for change. Have you ever seen someone hit rock bottom, commit to change and then use the experience to help others? Whether the easy way or the hard way, learning brings increased capabilities and expanded consciousness.

All things work out for good! When we go through difficult times, we don’t imagine that being true. But when we come out on the other side, we see it. We are ‘planted’ on Earth as ‘trees.’ We bear trials, experience errors, endure sorrow, and sometimes get it right. Let your tree bear good fruit! For by our fruit we shall be known! (Luke 6:44)

As I share, I also apply the words to myself. Don’t despair, instead be patient. Don’t complain about the darkness, instead praise the light. Complaining only serves to reduce your sensibility, deplete your energy. In contrast, praise and thanksgiving lift the heart!

Lastly, I knew the lesson was deep-rooted when this little song surfaced in my heart, “♪Why am I complaining, why am I complaining, why am I complaining? I will complain no more. There are blessings everywhere, there are blessing everywhere, there are blessings and I’m counting blessings galore. And I will complain no more. There are blessings in life, and I am grateful♫.” I remembered the word in James 1:3 “…the testing of your faith produces patience.” I pray, especially in these times of testing, is that you remember it too.

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Por Zulma Arroyo

Recientemente, escuché dentro de mi ser: “Deja que la gente sea lo que quiera ser.” Por varias semanas había experimentado una leve frustración sobre un asunto que no estaba bajo mi control. Quería hacer que pasara algo, pero la acciones estaba en las manos de otros.

Algunas veces queremos que otros actúen mejor. ¿Mejor? ¿De acuerdo con quién? Lo que funciona para mi quizás no funciona para otra persona. Lo cierto es que no tenemos la menor idea de lo que motiva a otros a tomar acciones o a escoger senderos en la vida. ¡Solo Dios lo sabe!

Luego escuché de seguido: “Se tú” “Mejora tú” “Vive tu vida” “Contesta tu llamado y sigue tu propósito” “Yo sé lo que le he dado a cada cuál” ¡La verdad es que tuvo mucho sentido! Había estado enfocada en lo que hacían otros y en cómo me afectaban sus acciones. ¿Dónde estaba la fe? ¿Dónde estaba el poder? Los había bloqueado por haber olvidado un hecho importante. Nada controlo excepto mi reacción a todo. Es cierto de cada uno de nosotros.

Al final, cada uno tiene que dar cuenta. Existen beneficios al tomar responsabilidad por nuestras acciones y reacciones. Esto es cierto, aunque no veamos los beneficios inmediatamente. Si bien queremos evitar que otros sufran, no podemos quitarles su opción a decidir. Lamentablemente, a veces la decisión conlleva dolor.

Para muchos, ese sufrimiento es catálisis del cambio. ¿Alguna vez conoció a alguien que llegó hasta lo más bajo, se comprometió a cambiar y utilizó la experiencia para ayudar a otros? Sea a las buenas o a las malas, el aprendizaje trae consigo la capacidad de crecimiento y expansión de la consciencia.

¡Todo ocurre para nuestro bien! Cuando pasamos por situaciones difíciles, no imaginamos que eso sea cierto. Pero cuando ya nos encontramos al otro lado, lo vemos claro. Hemos sido ‘plantados como árboles’ en la Tierra. Producimos tribulaciones, experimentamos errores, soportamos penas, y algunas veces lo hacemos bien. ¡Permita que su árbol produzca buena fruta! A cada árbol se le reconoce por su propio fruto. (Lucas 6:44)

Mientras comparto con ustedes también dirijo estas palabras hacia mí. No te angusties, más bien ten paciencia. No te quejes de la oscuridad, más bien da gracias por la luz. El quejarse sólo sirve para reducir tu ánimo, derrochar tu energía. En cambio, ¡la gratitud y la alabanza dan aliento al alma!
Por último, supe que la lección se arraigó en mí cuando salió del corazón esta corta canción*: “♪ ¿Por qué me quejo? ¿Por qué me quejo? ¡Ay qué me quejo! Ya no me quejo más. Dios bendice por doquier, Dios bendice por doquier, Dios bendice en abundancia, es la verdad. Y ya no me quejo más. ¡Hay fortunas en la vida y doy gracias! ♫” Recordé la Palabra en Santiago 1:3 “…ya saben que la prueba de su fe produce constancia.” Mi oración, especialmente en estos tiempos de pruebas, es que lo recuerdes también.

(*la canción me llego en inglés, pero la traduje para facilitar su entendimiento).

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Zulma Arroyo
Zulma is a facilitator with an intuitive ability to work with people from diverse ages, social and cultural backgrounds. Since 2010, she’s been sharing insights in her column Spiritual Storehouse.