Tomarse la temperatura: consejos para monitorear un síntoma clave del coronavirus

Temperature Check: Tips For Tracking A Key Symptom Of Coronavirus Contagion

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English version at the botton.-

Por Shefali Luthra
Kaiser Health News

Después que me dijeran que había estado expuesta al nuevo coronavirus, intenté seguir el mejor consejo médico. Empecé a trabajar desde casa. Me aislé socialmente. Y me “auto-controlé” para detectar signos de infección.

O, al menos, lo intenté.

Los síntomas de COVID-19 parecen bastante claros. Tos seca y dificultad para respirar. Fatiga. Fiebre.
Para rastrear todo eso, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que las personas que hayan estado expuestas se tomen la temperatura dos veces al día. Como alguien que cubre el brote, entiendo la solidez de este consejo.

Existe una escasez nacional de diagnósticos de coronavirus, por lo que los proveedores de atención médica están tratando de reservar pruebas para las personas que han estado expuestas, son sintomáticas o tienen un claro riesgo de complicaciones peligrosas.

Lo que no indican las pautas de los CDC: tomar la temperatura se ha convertido en algo sorprendentemente difícil.

Especialmente cuando, como la mayoría de mis veintitantos amigos, no tienes un termómetro. Llamé a mi CVS local. Se agotaron. Un amigo me dijo que había ido a cuatro tiendas en nuestro vecindario y había vuelto con las manos vacías. Mi hermano mellizo pudo encontrar uno, pero vive en Connecticut, a casi 400 millas de mi apartamento en DC.

Cuando busqué en internet, descubrí que tendría que esperar semanas o meses para obtener un termómetro, a menos que estuviera dispuesta a pagar al menos $50. No estaba.

Como no tenía síntomas, todavía me sentía cómoda saliendo a correr o haciendo yoga en mi cocina, decidí esperar y monitorear. Han pasado oficialmente dos semanas, y mis únicos síntomas son fiebre de encierro y ansiedad existencial. El coronavirus no se ha manifestado.

Pero, ¿hice bien? ¿Qué deberían hacer las personas en mi situación?

Hice lo que haría cualquier periodista de salud. Investigué y llamé a expertos.

Sus consejos fueron reconfortantes. Derrochar plata en un termómetro caro no es la acción correcta, especialmente si no muestras síntomas. Hay otras formas de averiguar si tienes fiebre o si estás en riesgo de complicaciones por COVID-19. Y vale la pena considerar algunos principios básicos.

El número varía
En primer lugar, para los que ya tenían un termómetro, o pudieron comprar uno como mi hermano, el número que está buscando varía.

Siempre nos han enseñado que la temperatura humana promedio es de 98.6 grados Fahrenheit. Pero no siempre es así. Una investigación publicada este año sugiere que la temperatura promedio es un poco más baja, quizás 97.9. Difiere de una persona a otra, según factores como el peso corporal, la altura, el clima, la edad o el género.

“Algunas personas dicen: ‘Oh, tengo una temperatura baja’, ‘Oh, tengo una temperatura alta’. Es correcto, hay una variación”, dijo el doctor William Schaffner, profesor de medicina preventiva y enfermedades infecciosas en la Universidad de Vanderbilt.

En general, debes estar atento a una temperatura de 100.5 F o más. Pero el momento también importa. Es posible que algunas personas que tienen fiebre no registren un número alto por la mañana, pero sí por la tarde. Eso se debe a que la temperatura corporal es más baja por la mañana y alcanza su punto máximo por la noche, generalmente de 4 a 9 pm.

Si te estás tomando la temperatura dos veces al día, al menos una de las veces debe hacerse durante esa ventana, e idealmente a la misma hora todos los días, para tener en cuenta la fluctuación diaria.
El doctor Leigh Vinocur, médico y vocero del Colegio Estadounidense de Médicos de Emergencia dijo que un factor a considerar cuando se usan termómetros orales: si acabas de tomar café caliente, agua o helado, espera un poco antes de tomarte la fiebre.

¿Son algunos termómetros mejores que otros?
Si no puedes encontrar un termómetro, todos me lo dijeron, no te preocupes. (¡Hay muchas otras cosas de las que preocuparse!) Pero si tiene opciones, no necesitas nada lujoso.
Los modelos de alta tecnología, como el termómetro inteligente Kinsa, rastrean y mapean donde las personas registran fiebres. Esto se ha promocionado como una forma de ayudar a predecir la propagación de la enfermedad. Pero son caros. Cuando están en stock, se venden por entre $35 y $69, según el sitio web del fabricante.

Hay otros termómetros digitales que usan tecnología infrarroja para escanear la frente de alguien… ¡desde cierta distancia! y dar una lectura precisa de la temperatura.

Estos son los tipos utilizados en entornos de alto tráfico como el aeropuerto, o antes que los periodistas puedan ingresar a las sesiones de prensa de la Casa Blanca, lugares en donde no quieres colocar el mismo termómetro en la frente de varias personas, propagando gérmenes.

Cuando están en stock (y, de nuevo, muchos están agotados), pueden costar entre $60 y $80. Eso no incluye el envío, si lo pides por internet.

Pero no necesitas esos dispositivos ultra modernos, especialmente en casa.

“No tienes que tener el más caro. Puedes conseguir uno barato”, enfatizó el doctor Brad Uren, profesor asistente y médico de emergencias de la Universidad de Michigan. Los termómetros simples debajo de la lengua que (normalmente) se venden por menos de $10 son más que suficientes.

Los termómetros para niños sirven para adultos. La única precaución real, me dijeron los médicos, es asegurarse que se limpien adecuadamente entre uso y uso con agua con jabón o alcohol.

Mamá sabía lo que hacía

Pero para los que no tenemos termómetros, y no estamos listos para gastar $50 en uno, ¿qué más podemos hacer?

No te preocupes por el número. Una temperatura específica es solo una de las muchas indicaciones de fiebre. Las personas también tendrán escalofríos, sudores, y dolores corporales. Y los médicos no consideran el número exacto para decidir si alguien está enfermo.

Tocar la frente puede ser un gesto menos preciso que una lectura digital, pero generalmente sirve para sospechar si hay enfermedad. No es de extrañar que mi madre confiara en ese gesto para determinar si sus hijos estaban lo suficientemente bien como para ir a la escuela.

Mi compañero de aislamiento social y yo nos hemos designado mutuamente como únicos “evaluadores de la frente” durante este período.

¿Y si estás enfermo y pareces estar registrando una temperatura corporal alta?

Llama al doctor. Si estás realmente preocupado (o si, como yo, no tienes un médico de atención primaria), es posible que debas llamar a la sala de emergencias.

Dicho esto, la grave escasez de pruebas de coronavirus y suministros médicos, y pronto de las propias camas de los hospitales, significa que tener fiebre no te llevará al hospital, incluso si tienes coronavirus. Probablemente ni siquiera califiques para una prueba.

Para llegar a ese nivel de preocupación, dijeron los médicos, debes experimentar problemas para respirar tan feos que te sientas sin aliento al caminar incluso a la cocina.

Si eso no sucede, cuídate en casa. Descansa. Aíslate. Lávate las manos. No te toques la cara. Bebe mucho líquidos y toma acetaminofeno.

Esta historia fue producida por Kaiser Health News, un programa editorialmente independiente de Ia Kaiser Family Foundation no relacionado con Kaiser Permanente.
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After I was told I’d been exposed to the novel coronavirus, I tried to follow the best medical advice. I started working from home. I socially isolated. And I “self-monitored” for signs I’d been infected.

Or, at least, I tried to.

COVID-19 symptoms seem pretty clear. The dry cough and difficulty breathing. Fatigue. And the fever.

To track all that, the federal Centers for Disease Control and Prevention recommends that people who may have been exposed take their temperature twice daily. As someone who covers the outbreak, I understand the soundness of this advice. There’s a nationwide shortage of coronavirus diagnostics, so health care providers are trying to reserve tests for people who have been exposed, are symptomatic or are at clear risk of dangerous complications.

What the CDC’s guidelines don’t note: Taking your temperature is surprisingly difficult.

Especially when, like most of my 20-something friends, you don’t own a thermometer. (I do have a candy thermometer, but those aren’t useful here. A meat thermometer wouldn’t be, either.) I called my local CVS. They were sold out. Another friend told me he had checked four stores in our neighborhood and come up empty-handed. My twin brother was able to find one — but he lives in Connecticut, almost 400 miles from me.

When I checked online, I discovered I’d have to wait weeks to months for a thermometer, unless I was willing to shell out at least $50. I was not.
Since I had no symptoms ― I still felt comfortable going out for a run or doing yoga in my kitchen — I decided to wait and watch. It’s been two weeks, officially, and my only symptoms are cabin fever and existential anxiety. The coronavirus seemed a no-show.

But was that the best course of action? And what should people in my situation do?

I did what any health journalist would do. I researched and called the experts.

Their advice was comforting. Splurging on a pricey thermometer isn’t the right move, especially if you aren’t showing symptoms. There are other ways to figure out if you have a fever, or are at risk of COVID-19 complications. And a few principles are worth considering.

The Number Varies

First of all, for people like my brother, who was able to find a thermometer in stock and buy it, or those who actually owned one long before this need arose, the number you’re looking for varies.

We’re taught the average human temperature is 98.6 degrees Fahrenheit. But that isn’t necessarily correct. Research published this year suggests the average human body temperature is a bit lower ― maybe 97.9. It differs from person to person, based on factors like body weight, height, the weather, age or gender.

“Some people are like, ‘Oh, I run a low temperature.’ ‘Oh, I run high.’ That’s right! There is variation,” said Dr. William Schaffner, a professor of preventive medicine and infectious diseases at Vanderbilt University.

Generally, keep an eye out for a temperature of 100.5 F or higher. But the timing matters, too. Some people running a fever might not register a high number in the morning but will by afternoon. That’s because people run cooler in the morning, and their temperature peaks in the evening, usually from 4 to 9 p.m., he told me.

If you are taking your temperature twice a day, at least one of those should be done during that evening window — and ideally around the same time every day, to account for daily fluctuation.

Another factor to consider when using oral thermometers, advised Dr. Leigh Vinocur, a Maryland-based physician and spokesperson for the American College of Emergency Physicians: If you’ve just had hot coffee, or water or ice cream, wait a little bit before checking for fever.

The Equipment?

That gets at another question. Are specific kinds of thermometers better than others?

If you can’t find a thermometer, everyone told me ― again, don’t worry. (There are lots of other things to worry about!) But if you have options, you don’t need anything fancy.

High-tech models, like the smart thermometer Kinsa, track and map where people register fevers. This has been touted as a way to help predict the spread of disease. But they’re expensive. When in stock, they retail for between $35 and $69, per the manufacturer’s website.

There are other digital scanning thermometers that use infrared technology to scan someone’s forehead — from a distance! ― and deliver an accurate temperature reading.

These are the kinds used in high-traffic settings like the airport, or before journalists can enter White House press briefings — scenarios in which you don’t want to stick the same thermometer in multiple people’s mouths, spreading germs. When in stock (and again, many are not), those can cost $60-$80. That doesn’t include shipping, if you’re ordering online.

But those high-end devices aren’t necessary, especially at home.

“You don’t have to have the most expensive one. You can get a cheap one,” urged Dr. Brad Uren, an assistant professor and emergency doctor at the University of Michigan. Simple, under-the-tongue thermometers that (normally) retail for less than $10 are more than sufficient.

Actually, scanning devices can be more vulnerable to user error, said Dr. Rob Davidson, an emergency physician in western Michigan. He has seen them misread temperatures as lower than what’s accurate.

In fact, when I was still trying to buy a thermometer, one friend warned me she has seen those lower readings occur at home — a reason she refuses to buy scanning devices now. (She also doesn’t currently have a thermometer.)

Products marketed for children are fine for adults. The only real precaution, doctors told me, is to make sure you properly clean it between uses and among people ― soapy water or sterilizing alcohol will usually do the trick.

Mom Had The Right Idea

But for people like my friends, these are moot points. If we don’t have thermometers and aren’t ready to drop $50 on one, what else can we do?

Don’t sweat the number. A specific temperature is only one of many indications of a fever. People will also have alternating chills and sweats, and body aches. And doctors don’t consider the precise number when deciding whether someone is ill.

“Fever is a yes-no thing, and chills are a big thing,” Davidson told me.

The childhood forehead test may be less precise than a digital reading, but it’s generally accurate in gauging sickness, he added. No wonder my mom relied on it to determine if her kids were well enough to go to school.

Since talking to Davidson, my social isolation partner and I have designated each other as sole “forehead testers” for the duration of this period: an effective way to self-monitor and mitigate germ-spreading from either of us to the rest of the world.

And if you are sick and seem to be registering a high body temperature?

Call the doctor. If you’re really worried (or if, like me, you don’t have a primary care doctor), you may have to call the ER instead.

That said, the severe shortage of coronavirus tests and medical supplies — a shortage many worry will soon include hospital beds themselves ― means running a temperature or having a fever won’t get you into the hospital, even if you might have the coronavirus. It probably won’t even qualify you for diagnostic testing.

To register that level of concern, doctors said, you need to experience trouble breathing so bad that you feel winded walking to the mailbox or even to the refrigerator.

If that doesn’t happen, care for yourself at home. Self-isolate. Rest. Drink plenty of fluids, and take acetaminophen. (And my grain-of-salt advice: I swear by the healing powers — or at least comfort capacity ― of Cocoa Puffs and Ritz crackers.)

Otherwise, follow basic infection-control guidelines (which don’t necessarily involve rushing out to the drugstore as soon as a new stock of thermometers is delivered): Wash your hands frequently with soap. Avoid touching your face. Put on your favorite isolation playlist, or some early-season “Gilmore Girls,” and practice your social distancing.