ULTIMA HORA.- MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS: El Presidente Obama Elogia el Progreso de la Ley Para la Recuperación

WASHINGTON- En su mensaje semanal, el Presidente Barack Obama elogió los avances que ha hecho la Ley Para la Recuperación en poco más de 100 días. Aunque está lejos de terminar la recesión, la Ley Para la Recuperación ha ayudado a parar la caída libre de la economía, ha reducido la tasa mensual de pérdida de trabajos que llegaba a los 700,000 empleos por mes, extendió cobertura de desempleo y seguro de salud para quienes perdieron sus trabajos, y logró $43 mil millones en alivio de impuestos para las familias trabajadoras. Mientras coge impulso este verano y otoño, la Ley Para la Recuperación será crítica para sentar una nueva base para los Estados Unidos y los trabajadores estadounidenses para que puedan competir y ganar en el siglo 21.

Declaraciones del Presidente Barack Obama

Mensaje Semanal

Sábado, 11 de julio, 2009

Esta semana, hemos logrado avances importantes hacia el objetivo de propiciar cambios en el extranjero y dentro de Estados Unidos. Durante mi visita a Rusia, iniciamos el proceso de restablecer relaciones para que podamos abordar prioridades nacionales clave, como la amenaza de las armas nucleares y el extremismo. En la cumbre del G8, líderes de casi treinta países se reunieron para tratar formas de hacerles frente juntos a los urgentes desafíos de nuestros tiempos, desde manejar la recesión mundial hasta combatir el calentamiento global y acometer el hambre y la pobreza en el planeta. Y en Ghana, presenté mi plan para apoyar la democracia y el desarrollo en Africa y alrededor del mundo.

Pero incluso mientras logramos avances respecto a estos desafíos en el extranjero, he tenido presente el estado de nuestra economía. Y de eso quiero hablarles hoy.

Cuando asumimos el mando, enfrentamos la más severa desaceleración económica desde la Gran Depresión. En ese momento estábamos perdiendo un promedio de 700,000 empleos al mes. Y muchos temían que nuestro sistema financiero estaba a punto de colapsar.

Como resultado de las medidas rápidas y enérgicas que tomamos los primeros meses del año, hemos podido evitar que nuestro sistema financiero y economía se fueran a la ruina. Tomamos medidas para reactivar el préstamo a familias y empresas, darle estabilidad a nuestras principales instituciones financieras y ayudar a los propietarios de vivienda a retener sus casas y pagar sus préstamos hipotecarios. También aprobamos el más extenso y enérgico plan para la recuperación económica en la historia de nuestra nación.

La Ley para la Recuperación no fue concebida para hacer que la economía se recupere del todo por sí sola, sino para impulsarla lo necesario como para detener la caída libre. Fue concebida para generar demanda y hacer que la gente vuelva a gastar, además de proteger a quienes se han visto más perjudicados por la crisis. Y fue concebida para resguardar y generar empleos.

En poco más de cien días, esta Ley para la Recuperación ha funcionado como se pretendía. Ya ha extendido el seguro contra el desempleo y seguro médico para las personas que han perdido su trabajo en esta recesión. Ha producido $43,000 millones en recortes tributarios para las familias trabajadoras y empresas estadounidenses. Se calcula que sin la ayuda que la Ley para la Recuperación ha proporcionado a estados en apuros, los déficits estatales habrían aumentado casi al doble del monto actual, lo que habría resultado en decenas de miles de despidos adicionales que habrían afectado a policías, maestros y bomberos.

La Ley para la Recuperación ha permitido que pequeñas empresas y compañías de energía limpia contraten trabajadores nuevos o descarten planes de eliminar puestos existentes. Y ha producido nuevos empleos en la construcción de carreteras, puentes y otros proyectos de infraestructura, miles de los cuales apenas se están iniciando. En los próximos meses, comenzarán miles de proyectos adicionales, lo que resultará en más trabajos.

Claro, tengo muy en cuenta que cuando aprobamos esta Ley para la Recuperación, algunos pensaban, por algún motivo, que la respuesta era no hacer nada. Hoy, algunos de esos mismos críticos ya están declarando que el esfuerzo fue un fracaso, a pesar de que todavía no han ofrecido una alternativa convincente. Otros creían que el plan para la recuperación debería haber sido más extenso, y ya están proponiendo un segundo plan tal.

Pero, como dije claramente cuando fue aprobada, no se pretendía que la Ley para la Recuperación surtiera efecto en apenas cuatro meses, sino el transcurso de dos años. También sabíamos que asignar el dinero tomaría un tiempo, porque nos hemos comprometido a gastarlo de manera eficaz y transparente. Lo crucial es que este plan también se acelerará mucho durante el verano y otoño. Debemos permitir que funcione de la manera que se supone, con el entendimiento de que, en cualquier recesión, la tendencia es que el desempleo se recupere más lentamente que otros indicadores de actividad económica.

Estoy seguro de que Estados Unidos de Norteamérica sobrellevará esta tormenta económica. Pero una vez que limpiemos los escombros, la verdadera pregunta es qué construiremos en su lugar. Incluso mientras rescatamos esta economía de una crisis total, he insistido en que debemos reconstruirla mejor que antes.

Sin reformas serias, estamos destinados a ver, ya sea más crisis, la falta total de crecimiento en el futuro cercano o una combinación de ambos. ÿse es un futuro que rechazo tajantemente. Y es por eso que estamos construyendo nuevos cimientos que no sólo sean lo suficientemente fuertes para aguantar los desafíos del siglo XXI, sino que nos permitan prosperar y competir en una economía global. Eso significa invertir en los empleos del futuro, capacitar a nuestros trabajadores para que puedan competir por esos puestos y controlar el costo del cuidado de salud que nos está haciendo endeudarnos.

Por medio de la inversión en energía limpia que hemos hecho con la Ley para la Recuperación, ya estamos viendo a nuevas y pequeñas empresas hacer planes que generarán miles de empleos nuevos. En California, se empleará a 3000 personas para construir una nueva planta solar. En Michigan, se tiene previsto que la inversión en turbinas de viento y tecnología eólica genere más de 2,600 puestos de trabajo. Y hace unas semanas, la Cámara de Representantes aprobó legislación histórica que finalmente haría rentable la energía no contaminante, lo que crearía nuevos sectores y produciría empleos que no se pueden enviar al extranjero.

Para dotar a nuestros trabajadores de la capacitación y educación que necesitan para competir por los empleos bien remunerados y de alta tecnología del futuro, estamos trabajando en reformas que disminuirán las brechas en el rendimiento, asegurarán que nuestras escuelas cumplan con altos estándares, recompensen a nuestros maestros por su desempeño y les brinden nuevas formas de ascender.

Finalmente, hemos alcanzado logros importantes en las últimas semanas en la reforma del cuidado de salud, que finalmente controlará el costo que está haciendo que nuestras familias, empresas y gobierno se endeuden. Tanto el Senado como la Cámara de Representantes han propuesto medidas legislativas que reducirán el costo, brindarán una mejor atención a los pacientes y frenarán las peores prácticas de las compañías de seguros, de manera que ya no les puedan negar cobertura a los estadounidenses en base a una enfermedad preexistente. Es un plan que les permitiría a los estadounidenses retener su seguro médico si pierden el trabajo o si cambian de empleo. Y crearía un sistema especializado en seguro médico, un mercado que les daría acceso a las familias y pequeñas empresas a un proveedor de todos los servicios, desde comprar seguro de calidad y bajo costo, hasta ayudarlos a comparar precios y escoger el plan más adecuado para sus necesidades. Una de dichas opci!

ones sería una opción pública que reduciría el costo del cuidado de salud por medio de competencia que infunda honradez en las aseguradoras.

Un punto adicional: Parte de lo que hace que nuestra actual situación económica sea tan difícil es que ya teníamos un enorme déficit cuando la recesión se intensificó. Y aunque la Ley para la Recuperación representa apenas una pequeña fracción de nuestra deuda a largo plazo, la gente tiene preguntas legítimas sobre si podemos darnos el lujo de hacer reformas y hacer así que nuestro déficit empeore.

O sea que permítanme ser claro: He insistido firmemente en que ni la legislación de reforma del cuidado de salud ni la de energía limpia contribuyan a nuestro déficit. Y tengo la intención de continuar trabajando para reducir el despilfarro, eliminar programas que no funcionan y reformar nuestros programas de beneficios sociales a fin de asegurar que se controle nuestro déficit a largo plazo.

Dije al inicio de mi presidencia que tomaría muchos meses hacer que nuestra economía pase de la recesión a la recuperación y, finalmente, a la prosperidad. Aún no hemos llegado a ese punto, y sigo creyendo que incluso un estadounidense sin trabajo es demasiado. Pero vamos por el camino correcto. Estamos limpiando los escombros de esta tormenta. Y estamos sentando una base más firme y sólida para que podamos sobrellevar cualquier tormenta futura. Este año ha sido y continuará siendo el año que rescatamos a nuestra economía del desastre.

Pero igualmente importante será trabajar para reconstruir un motor de crecimiento económico a largo plazo. No será fácil, y cierta gente continuará arguyendo que debemos postergar las decisiones difíciles que han sido aplazadas durante demasiado tiempo. Pero las generaciones anteriores de estadounidenses no forjaron este gran país temiéndole al futuro ni renunciando a sueños.

Esta generación ?nuestra generación? debe mostrar la misma valentía y determinación. Pienso que así lo haremos.

Gracias por escuchar.

White House

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