Un 2020 sin Covid (1)

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Irene Calvo

BOSTON

¿Cómo hubiera sido el 2020 sin la pandemia que ha dejado KO a toda la humanidad?

Voy a imaginar un 2020 sin pandemia.

Ya en el lejano 2019 tenía muy claro que me iba a largar de Roma, mi nivel de saturación italiana estaba ya en alerta amarilla, nunca he odiado a nadie y no me apetecía empezar.

“Saludos a todos, nos vemos pronto, tranquilos no se pueden borrar de un plumazo (ojalá) veintitantos años de vida en Italia, etc, etc.”

Tenía un plan bien preciso, organizado y limitado en el tiempo: unos meses remunerados entre Estados Unidos y Canadá con un proyecto de trabajo interesante, para perfeccionar mi inglés y para asistir a la Graduation de fin de carrera de mi hijo y a la Graduation de fin de Instituto de mi hija.

іііYupi!!!! Después de Navidades іііse parte!!!

Primera etapa, Boston (Boston I love you so so much). En dos días me proclamo por mayoría absoluta la reina de los eventos de Boston, no me para ni el frío. Descubro una aplicación con todo lo que se puede hacer en Boston, filtro por lo que se puede hacer gratis y іVoilá! Mi agenda está completa compatiblemente con mi trabajo.

Me encanta el club del libro, cocino tartas de manzana para vender en la parroquia el día del SuperBowl, profundizo en el tema de la Felicidad participando en conferencias, seminarios y grupos de trabajo, paso mucho tiempo en las bibliotecas de Boston, en el Center for European Studies en Harvard, me he enamorado del Harvard Business School, asisto a una conferencia con el mítico Bernard-Henri Lévy que a la tierna edad de setenta y alguno está іsúper cañón!

(Inciso, antes de contar mi “aventura” Bernardo-Enrique: mi única maleta de 5 meses incluía ropa de invierno, de verano, vestido mono/monísimo de verano, vestido mono/monísimo de invierno con sus respectivos tacones, ordenador, libretas varias, etc. Así que el día que me encontré con mi Bernardo-Enrique iba de invierno con frío, es decir, muy normalita con poco recurso)

Bueno, pues de la conferencia me enteré de la mitad porque los franceses, a pesar de que estén cañón, cuando hablan en inglés es como si hablaran en inglés, pero en francés, aun así no me desanimé visto que me inspiraba mucho. Me vine arriba, y eso que no me había tomado ni un vino, cuando llegó el turno de las preguntas, la verdad es que no soy del tipo de preguntar nada delante de tanta gente y menos en otro idioma y menos sobre un tema del que no me había ni enterado pero, bueno, un día es un día…

Así que cuando mi Bernardito-Enriquito me dijo:

“Madame”

Yo ni corta ni perezosa dije:

“Mademoiselle, merci” e inicié con mi pregunta, algo así como:

“Usted (bueno en inglés solo se tutea pero mi intención hubiera sido tratarle de usted por lo menos los primeros cinco minutos, luego ya veremos…) Usted que es europeo como yo (con sonrisita y movimiento de pestaña oscilobatiente) ¿cree que el interés que tenemos los europeos hacia Estados Unidos es recíproco? Lo pregunto (y aquí enseñé los dientes mientras sonreía) porque en el tiempo que llevo aquí veo que mi interés por Estados Unidos es mayor que el de este país por nosotros (y con las manos hice un gesto que nos unía)

La verdad es que no me enteré de su respuesta porque los latidos de mi corazón me dejaron sorda, tardé un rato en controlar mi respiración, mi sudoración, las ganas de hacer pis y el calor que se me había concentrado en la cara. En un determinado momento, el público me miró sonriendo y yo respondí con una sonrisa de oreja a oreja.

Bueno todo este esfuerzo de la pregunta me valió para que cuando acabara la conferencia mi Bernardito-Enriquito, que coincidió conmigo en el ascensor, me invitara a proseguir con mi pregunta delante de una copa de vino.

¿Qué hacer?

1. Decirle que si a todo

2. Decirle que no a todo

Otro inciso: mi Bernardisimo-Enriquísimo venía escoltado por un grupo de mujeres que lo último que iban a permitir era dejar que les robaran a su Bernard-Henri y menos una europea, vete a saber de dónde, vestida ni fu ni fa, sin pintar y sin haber hecho la fila. Allí estaba ya decidido, incluso el orden de pernada…Así que ni me molesté en contestar, me limité a sonreír y a mover la pestaña y me fui agotada por el esfuerzo pero contenta de haber hecho un nuevo “amigo”.

ііііBernard-Henri te quiero!!!!!