Un Presidente de Ciencia Ficción

No hay forma de que mucha gente pueda acomodarse con la imagen que proyecta el presidente Danilo Medina, quien más que un jefe de Estado parece un mandatario de una película de ciencia ficción.

Predomina una amplia percepción de que Medina no tiene autoridad para emprender acciones que la población pueda confiar en que por lo menos se va a distanciar de todos los contrasentidos de su antecesor y compañero de partido, Leonel Fernández Reyna.

Las dificultades de Danilo se pueden visualizar a leguas, se observa como un presidente enredado en las redes dejadas por Leonel en todas las instancias oficiales, principalmente en los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

Las mañas y los malos hábitos en el manejo del patrimonio público se aprecian por doquier, hasta en la más insignificante instancia estatal.

Lo peor de todo es que Danilo no puede arreglar nada, absolutamente nada, independientemente de su deseo y voluntad, ya que se trata de un preso de confianza, un actor con un papel protagónico en una tira cómica.

Es como el presidente de una producción de dibujos animados, una película de muñequitos, cuya ficticia realidad no pasa del entorno infantil de su público receptor, los niños.

Muchas veces Danilo parece un presidente de juego, carente de la real posibilidad de producir cambios sustanciales en el marco de nuestra triste realidad.

Ni siquiera el presidente puede hablar de los responsables de un déficit fiscal que supera los 200 mil millones de pesos, tal y como lo afirmara el Fondo Monetario Internacional (FMI)

Es un presidente inhabilitado, hasta para sacar del Gobierno a personaros odiosos y desagradables del entorno de Leonel Fernández, quien hoy goza de inmunidad para ser juzgado por el sistema jurídico nacional, pero que es condenado por una gama de tribunales sociales y populares de la República Dominicana.

Danilo terminará exactamente como comenzó, cargado de promesas y proyectos sin ejecutar como consecuencia de la pérdida de la voluntad política y de la frustración de los que encarnaron sus aspiraciones presidenciales desde el mismo momento en que las mismas surgieron, quienes comienzan a tener la frustración de no poder satisfacer sus deseos de ir a una posición pública importante.

Danilo como va podría arruinar hasta el apoyo de aquellos que le sirven de soporte a su proyecto político, sobre todo visto en función del porvenir.

Estamos frente a un presidente sin la suficiente autoridad para producir algún cambio positivo en el país, en virtud de que es un títere de Leonel Fernández, líder más que de un partido político de una corporación económica y mafiosa llamada Partido de la Liberación Dominicana.
José Cabral

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