Villa Inmigrante

La fotografía análoga

Escrito el 31 Jan 2019
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La fotografía análoga

Saludos queridos lectores.
El día de hoy deseo abordar el tema de la revolución análoga en el mundo actual.

Desde hace algunos años he platicado con el círculo de lectura del Centro de Cultura, Arte, Trabajo y Educación (CCATE) acerca de la importancia de trabajar de manera análoga, con lo análogo me refiero a realizar tareas de manera manual sin la intervención de las herramientas digitales.

En los últimos 25 años hemos visto como las tecnologías digitales sustituyeron a las tecnologías análogas como por ejemplo: la maquina de escribir se cambió por los ordenadores, o la proliferación de la cámara digital que sustituyó a las cámaras de rollo o de película para el uso diario, o lo que fue el cambio de las cintas de audio y los discos de acetato por los iPod y más adelante por los teléfonos llamados inteligentes, o la sustitución del diseño gráfico hecho en mesa de dibujo a mano por el uso de las herramientas digitales como Illustrator o Photoshop; al fenómeno de sustituir los procesos manuales o de electrónica análoga por tecnología digital se le conoce como: “La revolución digital”.

Si bien al inicio la tecnología digital es fascinante, con el tiempo me llamó la atención la pérdida de algunas capacidades que en otros tiempos se cultivaban. Les comparto, este servidor es fotógrafo, lo he sido desde mis dieciséis años de edad, conservo y uso aun la cámara que mi padre me regaló para mi primer curso de fotografía en la universidad, una Nikon FE. Recuerdo mi primera práctica en la que no salió ninguna foto, mi profesor de entonces el Dr. Emilio Alvarado Badillo, quien también era director del Campus Estado de México del Tecnológico de Monterrey me dijo: - Obed vas a tener que mejorar mucho para pasar la materia – a lo que le contesté, -No se preocupe Dr. Alvarado, ya sé a lo que me quiero dedicar toda mi vida, así que tengo tiempo-. Efectivamente la cámara me cautivó desde el inicio y desde aquel lejano año de 1987 he sido fotógrafo, con los años me hice profesional, y el proceso de tomar cada foto con cuidado, tomar las lecturas de luz adecuada, decidir cada toma pues el límite de cada rollo son 36 o 24 fotografías, decidir cuándo disparar la cámara, qué lente usar en cada situación, cómo observar la luz y decidir los ángulos, me cultivó mis capacidades, me educó en la estética artística, me construyó un criterio visual, así a través de las décadas hasta el 2005 tomé cientos de rollos que con sumo cuidado tengo archivados lejos de la humedad o de cualquier factor que les pueda dañar.

Entre 1990 y el 2014 tuve varias exhibiciones de mi trabajo y pude ganar algunos concursos de fotografía nacionales, asimismo fui titular de la clase de fotografía en blanco y negro de la Universidad Autónoma de México (UNAM) en el campus FES Acatlán por más de diez años, y también en el Montgomery County Community College donde he enseñado por siete años; es decir, la fotografía análoga me formó no solo como profesional, pero también marcó aspectos importantes de mi vida como persona, como artista y como intelectual, me permitió ver el mundo, cuestionarlo y apreciarlo tal cual es, porque en la fotografía análoga el mundo se revela tal cual es y este se captura.

El difícil arte de migrar, Nikon F100, película Portra Kodak 400, by Holly Link (Directora de programas educativos de CCATE)



Sin embargo, para el 2006 fascinado por la revolución digital obtuve mi primera cámara DSLR la Nikon D70, una cámara aún limitada por su pequeña pantalla, pero a esta le siguieron la Nikon D200 y dos Nikon D300 todas estas más caras que cualquier cámara análoga que haya tenido antes, hasta que me di cuenta en el juego que había caído de consumo y de creación de imágenes donde el mundo ya no se revelaba tal cual sino que en muchos casos se manipulaba. Si bien, realicé con la cámara digital un trabajo experimental importante a nivel artístico jugando con las posibilidades que la cámara me daba y me convertí en experto del uso del Photoshop para satisfacer la demanda de mis clientes que buscaban tener las fotografías a tiempo, sobre todo en el periodismo, también me permitió agilizar mis trabajos de publicidad, revisar rápidamente el resultado de las mismas fotos para repetir las tomas si estas no habían salido como pensaba, con el tiempo pasé de disparar 3 rollos de 36 fotografías en algún evento en la Casa Blanca o en alguna asignación periodística, para regresar con 500 fotografías digitales cada día. Los mismo “clics” que antes eran esporádicos míos y de mis compañeros de prensa comenzaron a zumbar la cámaras con “clics” continuos como un avispero como si nunca dejarán de sonar las cámaras.

La herramienta digital no solo cambiaba la forma de cómo veíamos el mundo, sino la forma de cómo operábamos, de cómo trabajábamos en la vida diaria como fotógrafos. Muchos de mis compañeros llevan años sin disparar un rollo, sin revelar un rollo, algunos incluso han olvidado el proceso de revelado, los tiempos para revelar, incluso el detalle para mezclar las soluciones, los líquidos y las temperaturas adecuadas. Como las cámaras digitales actuales hacen tomas de miles de megapixels, he notado que el fenómeno del “croping” o del corte de la foto crece entre los compañeros del medio porque ya no hay el mismo cuidado para componer o enmarcar una foto. Es decir, acelerar los procesos, ver de manera automática la foto y no tener que esperar al revelado, implicó no solo un cambio de operar, sino la pérdida de ciertas habilidades como el cuidado, el pensamiento crítico para analizar y decidir qué, cómo y cuándo disparar una imagen, el sentido estético de la observación de la luz y de las tonalidades en el color sin necesidad de corregir en Photoshop, o de que la cámara corrija automáticamente. Asimismo, el proceso cuidadoso de revelado de película y de papel hasta que la imagen está lista para ser publicada y exhibida. El cuarto oscuro de otro tiempo lugar de meditación y magia para ver la imagen aparecer se convirtió en salones llenos de ruido con decenas de imágenes abiertas en una pantalla donde las imágenes son repetibles y listas para ser echadas al basurero las que no se usen.

Danger, Nikon FE, película Ilford HP5 35mm. By Geovani Calderón (14 años)



En lo personal nunca deje de usar la película incluso en los años que usé con mayor frecuencia la cámara digital, en mi taller siempre han habido rollos para tomar y rollos para revelar. En el año 2017 en CCATE abrimos la clase de fotografía análoga, pronto estudiantes de secundaria, de preparatoria, padres, madres y maestros se juntaron y quienes completen los tres años del curso habrán tomado el equivalente a las materias principales de la carrera en fotografía que incluye fotografía en blanco y negro, fotografía a color, uso de laboratorio, iluminación, revelado y procesos y trabajo en formato de 35mm y formato medio de 6x6cm. Ha sido una grata sorpresa ver que la mayoría de mis estudiantes en CCATE son adolescentes que con fascinación descubren el mundo de la luz y la gelatina de plata, y aunque cargan sus celulares y toman fotografías digitales en su vida diaria, la fotografía análoga ha venido a ser parte de su vida y algunos de ellos ya comentan: “Lo que deseo ser en la vida es ser fotógrafo o fotógrafa”. Geovani, Dulce, Alondra, Zavier, Christy son algunas y algunos de mis estudiantes que con cámaras Nikon FE, Nikon N90s, Nikon F100, -cámaras viejitas- ellos dicen, comienzan a descubrir el mundo desde una mirada de la Villa Inmigrante.

Enter Rear, Nikon FE, película Ilford HP5 35mm, Zavier Wedderburn (14 años)



Como nota complementaria sugiero leer el libro “Revenge of Analog: Real things and why they matter” de David Sax, es alentador ver que así como el uso de rollo de película y la cámara análoga están regresando para quedarse, lo mismo sucede con los discos de acetato, los tocadiscos, las librerías y las tiendas. El mundo digital también nos comenzó a robar aspectos importantes de esas experiencias. El mundo digital se quedará con nosotros, y se ha hecho ya parte de nosotros, pero estamos aprendiendo a ponerle límites para que no nos robe las experiencias primarias que el mundo de lo análogo nos ofrece. Les comparto algunas de las imágenes tomadas por mis estudiantes de la clase de fotografía de CCATE. Le envío un abrazo, hasta el próximo mes.

Captions:
El difícil arte de migrar, Nikon F100, película Portra Kodak 400, by Holly Link (Directora de programas educativos de CCATE)
Danger, Nikon FE, película Ilford HP5 35mm. By Geovani Calderón (14 años)
Enter Rear, Nikon FE, película Ilford HP5 35mm, Zavier Wedderburn (14 años)

Obed Arango
Acerca del Autor
Obed Arango Es periodista, artista visual, Director Ejecutivo de CCATE y profesor adjunto de La Universidad de Pennsylvania