Viva Halloween

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Hace un mes que mi marido me dijo que se había enamorado de otra, que conmigo ya no sentía mariposas en el estómago y que a la última persona que le gustaría ver a su lado en el lecho de muerte sería Laura (su amor verdadero).

Laura trabaja con él, tiene un hijo y pareja… Yo tengo amigas separadas que no encuentran novio o apaño desde hace siglos y aquí tenemos la prueba fehaciente de lo de “o calvo (mis amigas) o dos pelucas (mi marido y su media naranja Laura)”.

Mi marido, en pleno uso de sus facultades, me ha echado en cara que solo pienso en las niñas (3 y 5 años), en poner lavadoras, en la compra y en las actividades extraescolares de mis hijas que, no teniendo carnet de conducir hay que acompañarlas.

Él, siempre ocupadísimo en el trabajo (ahora entiendo el porqué) llega a mesa puesta, baños hechos, deberes y lavadora en marcha. Mis mariposas hibernando las suyas a todo gas.

La “menda lerenda” trabaja full time, tenemos una persona que nos ayuda en casa 2 veces a la semana porque la economía no nos da para más, una suegra zen y una madre lejos. Si yo no hago la compra, la lavadora o no acompaño a las niñas a la piscina y aplaudo cuando se tiran de bomba, ¿quién cojones lo hace? iiiiiiiiii¿Tus putas mariposas?!!!!!!!!!! No estoy triste, lo que estoy es enfadadísima conmigo misma por ser tan rematadamente IDIOTA.

Me largué con las niñas a tomar una pizza y le dije que se llevara lo que quisiera pero que en 2 horas no quería ver ni rastro de él.

“Y… ¿adónde voy?” Me pregunto él, muy compungido.

Mi respuesta: “a casa de tu madre querido o con las mariposas!”

Así que aquí estoy, mi primer fin de semana sola desde hace 1000 millones de años. Mis amigas me han preparado planazo: fiesta de Halloween. Me han organizado una salida de juerga y me han dicho que no puedo decir que no. Se trata de un club o algo así donde te puedes solo registrar si eres extranjera. Mis amigas han hecho trampa y a mí me ha tocado ser Búlgara y apellidarme Raskachov… mientras me lo contaban se hacían pis de la risa ellas solas y cabe decir que sus nombres y nacionalidades también eran de “agárrame y no me toques”: Yessica del Rocío de Colombia, Vanessa Paradisos de Venezuela, Juanita la Loca de Cuba and so on, no coment.

Han venido todas a mi casa a disfrazarse, a mí me ha tocado ser un mix entre bruja, monstruo, gata y diablo. O sea, que tengo cuernos (gracias ya lo sabía), cola (por detrás), no me han puesto maquillaje blanco ni ojeras (lo tenía yo ya natural) solo labios rojos con baba también roja porque parece ser que también soy un vampiro. Estoy hecha un Cristo pero me dejo llevar, me importa todo un comino.

Legamos a la fiesta, barra libre: “que se joda Mister Gordons” pienso y me catapulto a pedir un Gin Tonic. El primero me entra de vicio y veo que mis amigas se dan codazos cuando en menos de 5 minutos me pido el segundo. Ahora si que empiezo a razonar, así que me voy derechita a la pista de baile que no se acababa de animar. Mis amigas se dan también a la copa, que aquí no tiene miedo nadie y ninguna quiere estar sobria para agarrar cabezas cuando toque la hora de la vomitona.

Escondidas en nuestros disfraces nos damos al baile años 80 hacemos unas coreografías dignas de Leroy Johnson de “Fama”. Hay mucho pulpo danzando, mucho Carlos Alfredo con ganas de salsa y mucho John Smith con poco ritmo y mano suelta. Lo que llevo peor es la sudada que tienen algunos.

A mí me ha tocado un vestido con escote palabra de honor así que fresquita estoy pero cuando se me pega alguno con la excusa del merengue me deja como impregnada de baba de caracol…

Lo que llama la atención es un japonés y ese sí que es japonés doc. (le hemos apodado Makako) con poco o nada de ritmo que se está echando unos dirty dancing con un metro y medio de china también doc. (Chulan). El japonesillo tiene una chaqueta de cuadros seguramente sacada de una peli del horror visto que estamos celebrando Halloween.

La única cosa inteligente que he hecho esta noche ha sido venir con zapato plano, mis amigas caen como moscas, gracias a Mister Gordons, en la pista de baile. A mí lo que me molesta es que me pisen la cola continuamente o que me flagelen con la misma, más que nada porque me suben o bajan el vestido dependiendo del uso que hagan de la misma.

A las 3 de la mañana resistimos como jabatas, unas más que otras, todo me parece desenfocado y no se ni donde estoy, ni con quien he venido, ni si tengo familia… Tres amigas están fuera de combate y yo creo que voy a ser la siguiente, a las 6 de la mañana muy perjudicada y con la lengua de trapo consigo decir la dirección de casa al taxista.

Las que viene conmigo en el taxi, por desgracia las más perjudicadas, son las que vivimos más cerca. Le dicen continuamente al taxista:

“Preguntelé como se llama”

Yo, que estoy pedo total y no atino digo: Kasparov o Gorvachov o Barisnikov, las tias se lo pasan pipa y el pobre taxista maldice su buena suerte “iiiEmpezar el turno con 4 borrachas en el taxi!!!” Gracias a Dios me sueltan a mí la primera.

En mi piso se mueve todo, no puedo ni desvestirme ni ir al baño, me quito los zapatos, y me doy cuenta que tengo solo uno, paciencia… me tiro en la cama con un mal cuerpo horrible y me duermo sin más.

Abro medio ojo a las 12 de la mañana por culpa de mi estómago que me dice “hasta aquí he llegado bonita iiilevántate y camina!!!” Al baño llego de chiripa para vomitar. iiiQue mal estoy!!! Me lavo los dientes y me atraganto cuando me veo en el espejo. Abro la ducha entro a 4 patas” huy huy huy Raskachov que mal te veo”.

Mal pero con el estómago vacío y limpita me vuelvo a la cama. A las 19 me levanto estoy mejor, no mucho no poco pero me conformo así que me hago una tortillita francesa que se queda en el estómago un vasito de leche calentito gracias cuerpo por no estar enfadado conmigo y llamo a mis niñas. Todo en orden.

Saco de mi agenda la lista que me había preparado desde el lunes con las cosas que quería hacer este fin de semana, todavía estoy a tiempo veamos…

  1. Estar sola.
  2. Cerrar la puerta con llave y prepararme un baño con sales, e incienso.
  3. Cenar con la bandeja delante de la televisión y ver algún capítulo de “Sex and the City” o “Downton Abbey”.
  4. Copichuela de vinito un poco dulce y bien frío.
  5. Ponerme camisón bonito
  6. Irme a la cama y leer, leer, leer mucho.

Menos el punto 4 que lo dejaré para más, mucho más adelante, (solo al leerlo se me revuelve de nuevo el estómago) sigo todas las indicaciones a rajatabla y me dedico 24 horas a mí misma.

Hay un silencio en la casa maravilloso, hablo conmigo misma y me siento serena. No pongo el despertador apago el teléfono, cierro la puerta de la habitación y… 10 horas después, a la mañana siguiente me levanto, estoy como una rosa. No hay nada como tocar fondo y coger impulso para volver a sentir de nuevo la luz de un nuevo día.

P.D.: gracias a todas mis mariposas: mis niñas, mis amigas, mi familia, mis libros, mi trabajo, mi vinito en compañía, mis paseos, mis días tranquilos y mis días no tanto.