Y la soprano encontró al contrabajo

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Tras ser seleccionada después de rigurosas exámenes para formar parte del Coro Nacional de España Ana María Díaz decidió venir un verano a Estados Unidos para perfeccionar su inglés.

“Justo el día antes de regresar a España fuí con una amiga a escuchar jazz y conocí al que hoy es mi marido”.

De esa forma “la soprano se reunió con el contrabajo” y viajaron juntos dentro y fuera de Estados Unidos, con un espectáculo creado por ellos en el que presentan ochocientos años de música en tan sólo dos horas.

Díaz, especialista en canción del período barroco, pisó por primera vez los escenarios norteamericanos en 2009.

“Fue un honor cantar en el Lincoln Center con el Coro Nacional y dirigida por Frühbeck de Burgos”.

Desde entonces ha continuado su formación académica en Estados Unidos, en la Academy of Vocal Arts y con Benita Valente en Filadelfia, y con Ira Siff y Lucy Arner en Nueva York.

En España ha grabado la producción “Arded, corazón, arded” con canciones barrocas. En Estados Unidos ha grabado junto a su marido “Soprano Meets Contrabass” que incluye también jazz.

“Hemos desarrollado un bonito grupo de canciones líricas con acompañamientos jazzísticos e incorporamos a invitados especiales como el percusionista Shawn Hennessey”.

La Organización Opera América con base en Nueva York, organizó la cuarta semana de octubre la “Semana especial dedicada a la ópera en América”.

Como parte de la programación, la soprano Ana María Díaz, el contrabajo Alan Lewine presentaron el espectáculo “Soprano Meets Contrabass”, acompañados del reconocido percusionista Shawn Hennessey en la Free Library de Filadelfia el 26 de octubre.

“Esa actuación fue muy especial para mí porque recordamos a mi querido profesor, el tenor Alfredo Kraus, un gran y generoso maestro que siempre me aconsejó y dio muchas recomendaciones”.

Este año se cumple el décimoquinto aniversario del fallecimiento del gran tenor canario Alfredo Kraus.

Famoso por poseer una magnífica técnica vocal y elegir sus repertorios de forma prudente y adecuada en cada momento de su trayectoria artística, Kraus no sólo dignificó la zarzuela, sino que además se dedicó a la docencia para formar a nuevos cantantes. Ana María Díaz fue una de ellas.

“Le conocí en Madrid, en las audiciones de su Escuela de Música en Pozuelo, tuve la oportunidad de asistir en el Conservatorio de Madrid a una de sus Master Class, ¡todo un privilegio!”.

Pese a que el gran maestro Kraus nos abandonó en 1999, después de una larga y valiosa carrera, la semilla que plantó y cultivó continúa dando sus frutos por todo el mundo, la soprano Ana María Díaz es uno de ellos.