Por Eduardo Párraga

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Harto de vivir rodeado de humillaciones e intimidación, Cameron Cope (Miles Heizer) decide dar un giro drástico y opta por alistarse en el programa de reclutamiento del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Bajo el furibundo entrenamiento del ambiguo sargento Sullivan (Max Parker), Cameron y el resto de sus compañeros experimentarán una profunda reconversión.

“Boots” (2025-) está basada en el libro “The Pink Marine” de Greg Cope White, memorias que narran las auténticas vivencias militares de dicho autor. A los 18 años, inspirado por su mejor amigo Dale, quien le informó que iba a inscribirse en el plan de entrenamiento de los Marines, Greg decidió enrolarse también sin pensarlo demasiado. En pleno 1979, donde ser gay era ilegal en el ejército estadounidense y motivo de expulsión, Cope White (con la ayuda de un reclutador) hizo trampas para superar la criba de la evaluación física, debido a su delgadez, y ocultó lo mejor que pudo su orientación sexual. Tras superar la durísima instrucción, halló la confianza para ser él mismo y algún cambio trascendental tuvo que producirse, pues, a partir de ahí, el autor terminó involucrado muchos años más en el Cuerpo de Marines. Cope White relata la paradoja que supuso encontrar su lugar en el mundo, por primera vez, en un duro entorno donde debía fingir que no era gay. Cope se negaba a abandonar o perder el único sitio donde le decían que era bueno en algo, que hacía un buen trabajo.

Y de este hecho tan curioso y alentador nace “Boots”. Su creador Andy Parker sintió una fuerte conexión personal con este testimonio y enseguida pensó en trasladarlo a la pantalla, de la mano de Netflix y Sony Pictures Television, con algunas variaciones en la historia. Entre ellas, ahondar en más personajes, inventar otros y cambiar los nombres auténticos. Asimismo, los sucesos verdaderos se ramifican en nuevas tramas y el contexto histórico varía. La serie se desarrolla en los años 90, y no en los 80 como en el libro, para enmarcarla en la venidera ley conocida como “Don’t ask, Don’t tell”, la cual prohibía a cualquier ciudadano homosexual alistado revelar su identidad o hablar sobre ello durante el tiempo que sirviera en las fuerzas armadas de Estados Unidos, a la vez que no se permitía a los superiores investigar sobre la orientación sexual de sus soldados ni en el reclutamiento ni en el período de su preparación constante.

Los actores rodaron en la Instalación de Apoyo del Cuerpo de Marines de Nueva Orleans y trabajaron en todo momento bajo supervisión de auténticos veteranos, que asesoraban con sus aportaciones de guión y con las rutinas a seguir, con el fin de hacer lo más verosímil posible la instrucción que se ve en la serie, tanto a nivel físico como de lenguaje utilizado. El propio Cope White, quien incluso escribe uno de los capítulos, también ha colaborado en la orientación militar. Además, muchos de los extras que se ven en varias secuencias son Marines en servicio activo.

Eduardo Párraga
Eduardo Párraga

“Boots” es una estupenda historia de superación que muestra la fortaleza de una persona en el contexto más insospechado, sin siquiera ser consciente de que se posee esa cualidad. Asimismo, retrata cómo, a veces, ciertos caminos conducen a un objetivo pleno y vital que, en apariencia, uno ni se había planteado.

En la serie, Cameron se alista ingenuamente pensando en escapar de sus fantasmas en un sitio alejado. Sin embargo, al llegar a la base militar, descubre que para ello, además, debe retarse a sí mismo y creer que puede avanzar. Durante los episodios, ese duelo interno se expresa también con el recurso de un Cameron desdoblado y sus divertidas conversaciones consigo mismo que le hacen enfrentarse o flaquear.

El terror que siente en ese entorno paraliza y motiva al personaje a partes iguales. Descubrir que, a pesar de esconderse o de las extremas pruebas a las que es sometido, el lugar le resulta interesante, supone un complejo catalizador para el protagonista.

Cameron Cope sufre la presión de ocultar su verdadero yo, sin negarse a sí mismo, dato muy importante, pero la paradoja es que en ese contexto militar supera las barreras impuestas al ponerse continuamente a prueba en situaciones límite y salir airoso de ellas. Al saber que es bueno en esa disciplina, que puede hacer algo importante por los demas, que otras personas van a depender de él sin cuestionarse nada, su seguridad y determinación crecen.

“Boots” narra la asombrosa contradicción de refugiarse de un mundo hostil que da la espalda para adentrarse en otro terreno adverso y arriesgado, en el que, de algún modo, uno se descubre valioso, hábil. Un lugar al que pertenecer donde, por primera vez, no habrá rendición, sino propósito, voluntad y sentido vital. Características que, al final, podrá extrapolar a otros ámbitos.

La serie también explora a otros personajes del pelotón que libran sus batallas personales. Poco a poco, el espectador va conociendo la caótica vida de estos reclutas extraviados. Confiemos en que haya una segunta temporada para seguir indagando en algunos de estos interesantes caracteres, bien interpretados por, entre otros, Angus O’Brien, Kieron Moore, Blake Burt, Brandon Tyler Moore, Jack Cameron Kay… A destacar también la actuación de una desaprovechada Vera Farmiga como Barbara Cope, la madre de Cameron, quien también vivirá en casa su propio entrenamiento militar para conseguir restablacer la unión con su hijo. Un personaje divertido que merece más minutos en pantalla.

El retrato de los sargentos (encarnados por Max Parker, Nicholas Logan, Cedrick Cooper) es acertado al dotarles, de vez en cuando, de humanidad, sin parecer de continuo unas máquinas de tormento.

Por su parte, los actores Miles Heizer y Max Parker, quienes soportan el mayor peso de la trama, están magníficos, entregados física y emocionalmente. Ambos representan dos modos distintos de vivir la represión, con la correspondiente forma que encuentra cada uno para liberar sus frustaciones y la férrea contención.

El éxito de “Boots” también radica en que cualquiera puede sentirse identificado con los personajes, sin importar la edad, y en su mezcla de géneros que abarca comedia, drama, misterio y temática homosexual. Respecto a esta última, resulta una clave interesante que la trama gay no se base en encontrar romances edulcorados, un aspecto recurrente y característico de muchas producciones de esta categoría. Por otro lado, es de gran importancia que la serie defienda romper determinados estereotipos,  haciendo que Miles Heizer encarne un personaje bastante delgado y alejado de los cánones masculinos.

Incluya al conjunto música de Queen, David Bowie, ABBA, Bananarama, New Order, Ramones… y el cierre es más que satisfactorio.

“Boots” ha encontrado el rechazo de cierto sector del Pentágono por su forma de describir el servicio activo militar estadounidense. Puede que esta serie se tome alguna licencia narrativa o inserte toques de sentimentalismo, pero el conjunto es respetuoso con el estamento militar, con detalles cuidados y una ambientación creíble, así que esta pequeña colisión no debería ser obstáculo para encargar una segunda temporada. “Boots” aún puede ofrecer mucho con su singular historia real, que debería sentirse tentada por introducir el género bélico y, sobre todo, con su precioso y honesto mensaje de superación personal.

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