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“Cónclave” (o un fresco sobre la duda y la certeza)

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Cónclave (Póster oficial)
Cónclave (Póster oficial)

Por Eduardo Párraga

Tras el éxito de su anterior película “Im Westen nichts Neues (All Quiet on the Western Front)” (2022), Oscar a la Mejor Película Internacional, BAFTA a la Mejor Película y a la Mejor Dirección, Edward Berger se atreve con otro guión adaptado, esta vez firmado exclusivamente por Peter Straughan, a partir de la novela ‘Cónclave’, de Robert Harris, autor de novelas históricas de suspense.

“Cónclave” (2024) sigue al cardenal Lawrence (Ralph Fiennes) en sus intentos de velar por la integridad del ancestral procedimiento para elegir a un nuevo Papa. Cabe señalar que, en 1274, Gregorio X con su bula ‘Ubi periculum’, estableció nuevas reformas con el fin de evitar intromisiones políticas o externas, entre las que se encontraba que los cardenales debían ser encerrados bajo llave (‘cum clave’) hasta la elección final.  Las sucesivas renovaciones han llegado a la actualidad. Juan Pablo II, en 1996, con su constitución apostólica ‘Universi Dominici Gregis’ (con dos cambios añadidos de Benedicto XVI, en 2007 y 2013) definió las normas sobre el período de sede vacante y sobre el protocolo del cónclave, respetando muchas de las características al respecto que se vienen realizando desde hace siglos.

Así pues, acorde con las reglas de la sagrada asamblea, el film se desarrolla exclusivamente en ese contexto, ajeno a interferencias del exterior y, por tanto, también encierra al público, junto al resto de cardenales, en la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico, en la Ciudad del Vaticano. Una Capilla Sixtina, por cierto, construida para la película, por cuarta vez, en los Estudios Cinecittà. Las películas anteriores que recrearon el escenario fueron “The Agony and the Ecstasy” (1965), “The shoes of the fisherman” (1968) y “The two Popes” (2019).

Eduardo Párraga
Eduardo Párraga

La cámara y, por ende, el espectador se convierten en observadores silenciosos del correspondiente protocolo: el alojamiento, las comidas, las homilías, el escrutinio, el respeto, el clasicismo y, sí, en lo que concierne a la historia que se nos cuenta, también a las conspiraciones y secretos que amenazan las votaciones. “Cónclave” revela un hipotético escenario donde la esfera eclesiástica tampoco escaparía a las luchas de poder, las traiciones, la ambición desmedida o el influjo de la política. Ni siquiera lo sagrado se libra de los vicios de la humanidad. De este modo, en la película asistimos a toda una serie de intrigas, conversaciones furtivas, pactos velados, búsqueda de apoyos… con la creencia de que actuar así es lo mejor para elegir al candidato idóneo. A medida que el cardenal Lawrence va descubriendo el misterio también lo hace el espectador, como si fuese un cómplice involuntario de aquél.

Y resulta curioso que todo el buen hacer de Lawrence, toda su voluntad para mantener el orden y realizar lo correcto ante los asuntos oscuros que se ciernen sobre la Capilla Sixtina, le empujen a transgredir más las normas y, conciente o inconscientemente, a destapar sus ecos de ambición más soterrada. En el fondo, en este film, para quien esto escribe, todos los cardenales son bastante solapados y astutos, incluso aquellos que presumen de buenas intenciones.

Este secreto deambular lleno de sospechas, sigilo, confabulaciones y diálogos afilados es captado de forma elegante por Edward Berger, influenciado por la estética y estilo de los thrillers de los 70, acompañado por la partitura de Volker Bertelmann, con una melodía tensa recurrente y el uso de instrumentos de cuerda, sin olvidar la fotografía de Stéphane Fontaine. En definitiva, una sobria película de suspense muy interesante que plantea buenas disertaciones sobre tradicion y modernidad en la iglesia, donde se pueden extraer algunos datos muy atrayentes en ambas perspectivas. El argumento también juega con los símbolos: cuanto más férreo y sólido pretende ser el cónclave, más amenazada externamente o proclive a tentaciones resulta la Capilla Sixtina.

El punto débil de “Cónclave” es su final, que incluso puede ser apreciado como inverosímil. La resolución de la historia no encaja con el resto de la obra, rompe con el tono clásico desplegado, saca por completo del misterio, desinfla ciertas expectativas creadas y desluce todo el conjunto. Este film necesitaba un cierre más complejo y triunfante, a la altura del resto de la trama. 

El análisis a las normas y tradiciones del Vaticano hacen traer a la mente la miniserie de Paolo Sorrentino “The Young Pope” (2016), que tuvo una continuación, “The New Pope” (2019), buena, pero menos lograda, perdiendo gran parte de la sutileza de la anterior. También la magnífica “Doubt” (2008), de John Patrick Shanley, con su poderoso mensaje acerca de las dudas sobre la fe, las propias convicciones e incluso, nuestras decisiones, guarda alguna similitud con la película de Edward Berger.

“Cónclave” ha tenido buena aceptación por parte de público y crítica y ha recogido bastantes galardones, principalmente en la categoría de Guión Adaptado, incluyendo el Oscar, en dicho apartado, para Peter Straughan.

En la pasada edición de los premios de la Academia, la número 97, en los días previos a la ceremonia, tanto “Cónclave” como “Anora” lograron revertir los pronósticos y comenzaron a sonar como ganadoras sobre las favoritas “The Brutalist” o “Emilia Pérez”. Finalmente, “Anora”, de Sean Baker, dio la sorpresa y ha sido la gran triunfadora de una peculiar edición, demasiado marcada por la polémica.

Ralph Fiennes vuelve a quedarse sin premios y se une a la larga lista de grandes intérpretes aún sin Oscar. Isabella Rossellini posiblemente haya sido nominada como reconocimiento a su extensa trayectoria porque, aunque hace un buen trabajo, solo tiene dos breves escenas en sus escasos diez minutos en pantalla. Aún así, es de celebrar que recuerden a las actrices más veteranas.

No obstante, olvidar a Stanley Tucci y a Sergio Castellitto (este ausente incluso en los créditos de los pósters) en todas las nominaciones de la temporada carece de toda lógica. Intensos, vehementes, belicosos, ambos imponen con la creación de sus cardenales Bellini y Tedesco, respectivamente.

Sin más, es el turno de elegir a su candidato favorito durante el visionado. Prepare la papeleta de voto  y sea certero. ‘Eligo in Summum Pontificem…’

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