Jueves negro en Pemex

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El estallido del edificio B2 de la Torre de Petróleos Mexicanos, en la ciudad de México el pasado 31 enero no solo destruyó con consecuencias fatales parte de la imponente edificación, sino que cimbró a toda la Nación y causó conmoción en el mundo entero.

El “Jueves Negro de Pemex” viene a constituirse en la peor tragedia en la historia de ese complejo administrativo : 35 muertos hasta este domingo, daños materiales millonarios, conmoción nacional, inquietud internacional y un gigantesco signo de interrogación acerca del origen de la explosión.

A 62 días de iniciado el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto , la prueba no podría ser mas dramática; Imposible no especular. Imposible no atraer a la mente colectiva o a mencionar en toda su magnitud la palabra GRAVE!… Imposible no experimentar esa inevitable sensación de INSEGURIDAD; esa sensación de RIESGO e INCERTIDUMBRE.

Ese es y ése será el sentir nacional, hasta en tanto no se tengan en claro las causas de la tragedia. La interrogante , desde ese trágico y estremecedor día ha estado en el aire, mas allá de cualquier llamado oficial a no especular: ¿que es lo que realmente ocurrió ese trágico día ? ¿ realmente es un accidente?… O tenemos que irnos a los términos DESESTABILIZAR, PROVOCAR O RETAR?…. Un evento así, nos pega a los mexicanos, donde más nos duele y extiende una oleada nacional de preocupación, de nerviosismo en los mercados internacionales; de inquietud y alerta en los responsables de la seguridad del país.

Un caso eminentemente fortuito? O estamos ante un evento que es una respuesta de las poderosas fuerzas de la delincuencia organizada ante las nuevas medidas anunciadas por el gobierno federal de combatirles en todos sus terrenos mediante nuevas estrategias? ¿Una desgraciada casualidad ?,Un siniestro aviso? . Una advertencia de oscuros y poderosos intereses para el nuevo gobierno de una Nación que se encuentra ante la vital encrucijada de una muy anunciada Reforma Energética?.

Los adjetivos “accidente” o “acto no provocado” pueden ser mas aplicables en el caso de que se hubiera tratado de una de las plantas de PEMEX , pero cuando se habla de las oficinas sedes de la misma, el lenguaje de la desconfianza habla en otros términos, quizá de “terrorismo!…”

CONSECUENTEMENTE NI MÁS… NI MENOS… SOLO LO JUSTO!… Estamos hablando de un siniestro que no solo ha traído desolación y luto a más 35 familias -hasta ahora- sino que ha estremecido los cimientos del símbolo de la fortaleza y riqueza económica del país. Petróleos Mexicanos, nuestra principal empresa paraestatal, principal fuente de recursos, de divisas internacionalmente; que sin duda ha sido el botín mas apetitoso, de políticos, de empresarios trasnacionales y de una de la mayor élite sindical de nuestro país.

Es apremiante que el Estado realice una investigación sustentada, transparente sobre lo que ocurrió en el edificio B2 de la Torre de Pemex, con determinación y sin “argucias” para encontrar la verdad de los hechos, caiga quien caiga, por que los mexicanos exigimos: Paz, certidumbre y nos garanticen un Estado de Derecho, para bien de México.

Es Cuanto!…