Con textos de Javier García Díaz, Asesor Artístico de la A.B.M. y HOY en Delaware
Un año más llegó la Navidad, el tiempo más familiar, donde se recuerda y conmemora el nacimiento del Niño Jesús anunciado por los profetas y que desde su nacimiento fue adorado por ángeles, pastores y magos.
Cuando nace un niño en una familia es un momento de alegría, de gozo y a la vez que de preocupación. Esto mismo ocurrió hace ya más de 2000 años en la primera “NAVIDAD” aunque con un protagonista fundamental para que todo discurriera según los planes ¡San José! sin él ¿qué hubiera pasado?
María, una joven embarazada por el Espíritu Santo sin haber conocido varón, al ser desposada ya podía ser acogida en la sociedad, aunque San José, al enterarse, estuvo a punto de repudiarla.
Al ser un hombre de Fe, aceptó lo que en sueños le comunicó el ángel y desde ese momento fue el pilar de la familia.
Como era carpintero les dio estabilidad y sustento, les protegió tanto al Niño como a su madre hasta el extremo de dejar todo para huir de su casa y ponerlos a salvo, pero algo aún más importante, le dio educación a su hijo y le hizo crecer ante los ojos de Dios.
El Niño desde su cuna es quien nos mira con ternura y hace sentirnos uno más de entre los que fueron a adorarle cuando nació..
El belén rinde tributo a la FAMILIA, que bien pudiera ser la de cada uno de nosotros, aunque la de Jesús es la FAMILIA por excelencia.
Las imágenes que ilustran este artículo se corresponden con “El belén de Palacio”, ubicado en el Palacio Real de Madrid.
El príncipe don Carlos (futuro rey Carlos IV de España), amante de los belenes, afición heredada de su padre Carlos III y de su abuelo Felipe V, encargó la adquisición de las mejores figuras de belén existentes en Nápoles y Génova y con ellas formó el belén, llamado del Príncipe.
Antes de su época, los belenes solo se colocaban en los monasterios de clausura y en las casas de familias nobles madrileñas.
Los nacimientos de origen napolitano, que se caracterizan por contar con gran cantidad de figuras, no tardaron en ser adoptados en todos los lugares como elemento imprescindible para celebrar la Navidad.
En ellos se observan escenas populares donde los personajes forman grupos, miran, charlan y realizan sus tareas cotidianas, mientras los pastores anuncian la llegada de Jesús y los Reyes Magos visitan al recién nacido. Todos los detalles aparecen en los evangelios canónicos.
Se aúna en definitiva lo terrenal y lo espiritual, creando composiciones que acercaban al pueblo el misterio del nacimiento del Hijo de Dios.
En la actualidad, el belén de Palacio es parte de las colecciones del Patrimonio Nacional de España.







