Por Eduardo Párraga

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Tremendo el fenómeno mundial en el que se ha convertido “Heated Rivalry” (2025-), serie canadiense creada por Jacob Tierney, quien no pensaba trascender fronteras a este nivel masivo. Rodada con un modesto presupuesto cercano a las producciones independientes, esta obra nació sin elevadas pretensiones, pues la idea inicial era emitirse principalmente en terreno canadiense y norteamericano.

Tras recibir el rechazo de varios estudios americanos que trataban de modificar la historia o bien no querían arriesgarse con el estilo explícito y los temas propuestos por Tierner, el director encontró resguardo bajo la plataforma de streaming canadiense Crave. Esta, junto con Bell Media, apostaron sin reservas por el proyecto, con una financiación moderada, pero con la garantía para Tierney de rodar con plena libertad, sin limitaciones creativas de ningún tipo.

El estreno, a finales de 2025, fue un enorme éxito en Crave Canadá, con unas cifras inesperadas de audiencia y, de inmediato, llegó al número 1 de las series más vistas.

De forma simultánea, una sagaz HBO Max, gloriosa plataforma que siempre alberga producciones arriesgadas de enorme calidad, estrenaba “Heated Rivalry” en Estados Unidos. Y es que HBO Max emite sus contenidos de forma exclusiva en Canadá, a través de Crave, gracias a un acuerdo. Los datos en terreno norteamericano seguían disparados, con alrededor de nueve millones de espectadores por episodio. Los fans de la saga de novelas de Rachel Reid en las que se basa la serie son numerosos y esperaban con ansia el estreno de la obra.

Ante este filón descomunal que superaba las expectativas iniciales, Crave y HBO ni se lo pensaron e inmediatamente anunciaron la renovación del drama romántico para una segunda temporada.

Las decisiones de HBO fueron raudas, incluso antes de que el episodio piloto desembarcara en tierras canadienses, pues intuía que tenían un producto potente entre manos, algo que además quedaba ratificado por la intensa presión de los fans de las novelas, los cuales escribían, de forma incesante, en distintos medios, para solicitar que la serie se pudiera emitir también fuera de Canadá. Todos estos sucesos ocurrían casi de forma simultánea hasta que HBO anunció públicamente que emitiría la serie a nivel internacional en Estados Unidos y Australia.

Eduardo Párraga
Eduardo Párraga

La serie comenzaba a generar debate en las redes sociales, por medio de un bombardeo constante de clips, fotografías, comentarios de escenas, etc. sobre los capítulos que generaba una bola de nieve cada vez más grande. La exhibición estaba circunscrita a Norteamérica, sin embargo el alud catódico era inminente. El boca a oreja corría como la pólvora. El anhelo, las ansias, la curiosidad se acrecentaban con cada crítica, post o vídeo. El público de otras zonas del planeta quería sumarse al fenómeno y ver la serie como fuera. Así pues, otras plataformas se fueron interesando en el asunto y, a principios de 2026, HBO expandió el estreno a nuevas regiones del globo, mientras que nombres como Sky o Movistar Plus+ conseguían hacerse con la distribución internacional.

Y así, de este modo tan particular, es como las ondas sísmicas de “Heated Rivalry” han recorrido el mundo entero. Una eclosión en toda regla que ha logrado hacer coincidir a público y crítica en estupendas valoraciones positivas.

La serie está basada en la saga de novelas “Game Changers” de la escritora canadiense Rachel Reid, en concreto en los dos primeros volúmenes. Una serie de libros que nace de la afición de la autora por el hockey, a la vez que de la indignación por lo cerrada que se muestra dicha disciplina, y el mundo del deporte, en general, con los jugadores homosexuales.

La sinopsis nos muestra las historias paralelas de, por un lado, Ilya Rozanov (Connor Storrie) y Shane Hollander (Hudson Williams), rivales y grandes estrellas en sus respectivos equipos de hockey, que comienzan a sentir una inusitada atracción mutua, por otro, el encuentro casual entre el jugador Scott Hunter (François Arnaud) y el camarero Kip Grady (Robbie G.K.).

“Heated Rivalry” supone toda una sorpresa; una gran serie, muy entretenida e interesante, que utiliza los estereotipos propios del cine gay para desmontarlos progresivamente a medida que avanzan los episodios. El propio creador y director Jacob Tierney ha reconocido que el sexo era el señuelo para atraer y sumergir en un argumento mas profundo y complejo de lo que aparenta al inicio. Y es que mucho se ha hablado de las explícitas escenas sexuales de la serie que, al final, revelan una historia de amor preciosa, de corte clasíco, muy creíble y que nadie esperaba.

El inmenso erotismo despierta pequeños detalles íntimos entre Ilya y Hollander (esas miradas furtivas, esos roces de zapato en las entrevistas…) que devienen en muestras mayores de honestidad.

Los momentos sentimentales no se sienten cursis, al contrario, hay secuencias memorables en “Heated Rivalry” de gran vulnerabilidad o carga emocional que merecen ser reseñadas sin desvelar el contexto: esa llamada de teléfono entre Ilya y Hollander, bajo el túnel, en Rusia (una secuencia enorme que debería entrar sin problemas en la lista de mejores escenas románticas del cine o las series), el final del episodio cinco, lo que acontece en la cabaña…

El guión nos introduce en la trama de manera inmediata, comienza de forma apresurada y muy directa hasta acomodarse, poco a poco, en una línea temporal más sosegada. Se echa en falta un mayor desarrollo en la historia entre Hunter y Kip, que podría haber transcurrido de forma paralela a la principal, algo que ocurrirá seguramente en la segunda temporada.

No obstante, poco se le puede reprochar a una serie que, con un presupuesto sencillo y rodada en treinta y siete días en Ontario y Quebec, es capaz de lucir impecable y presta gran atención a los detalles.

Sirvan como ejemplos la evolución de los personajes, los diálogos cuidados, la búsqueda de verosimilitud en los momentos íntimos e incluso introducir la cámara y enmarcar la acción, aunque sea de forma breve, en varios partidos de hockey entre los personajes principales.

“Heated Rivalry” es adictiva, intensa y está recorrida por una agradable energía que hace que el interés por los acontecimientos que se suceden nunca decaiga. El espectador disfrutará de un erotismo feroz, así como de momentos de gran fragilidad y empatía. Más allá de sus tremendas escenas sexuales, la serie revela poco a poco, casi sin que el espectador sea consciente de ello, sus dos preciosas historias entre jugadores de hockey. Los sentimientos o las confesiones se perciben auténticos, libres de impostura. Es muy interesante presenciar hasta dónde llevan los encuentros casuales, lo mucho que los personajes se necesitan y la intimidad a lo largo del tiempo que sutilmente crece entre ellos. Además, mensajes sobre la aceptación de uno mismo, el miedo al rechazo y a la opinión pública o aquellos relacionados con la carga psicológica sufrida por ocultar la identidad en el ámbito deportivo o personal nunca quedan diluidos.

Los cuatro actores escogidos están estupendos. Desde el inicio, se comprometieron con la historia con la intención de mostrarla real y creíble, sin miedo a las escenas de sexo. Tierney no buscaba nombres famosos, sino intérpretes nuevos que aportaran mayor realismo. Apostó por Storrie y Williams, actores casi desconocidos, que encadenaban algunos pequeños papeles y audiciones fallidas mientras trabajaban de camareros.

Connor Storrie, François Arnaud y Hudson Williams tuvieron que aprender, de forma intensiva, a patinar sobre hielo, así como jugar al hockey de la manera más profesional posible, en las semanas previas al rodaje.

A destacar también el impecable acento ruso que emplea Connor Storrie para el personaje de Rozanov, que ha sorprendido a propios y extraños. Su inmersión lingüística, fruto de semanas intensas de preparación, es tan impactante que, de hecho, tanto miembros del set como espectadores (entre los que me incluyo) hemos creído que era ruso en la vida real. Con el fin de normalizarlo, Storrie usó ese acento con el resto del equipo durante todo el rodaje, grabara o no, y ha recibido grandes elogios por parte de nativos rusos. Storrie ha sido una gran revelación, sin duda. Su forma de expresar las emociones, cómo compone la represión en el entorno ruso de Rozanov, etc.

“Heated Rivalry” ha recibido 18 nominaciones a los Canadian Screen Awards incluyendo Mejor Serie de Drama, Dirección, Guión e Interpretación (Hudson Williams, François Arnaud). Robbie G.K. se queda fuera tristemente, mientras que Connor Storrie no ha podido optar a candidatura ya que solo se escogen intérpretes y trabajos canadienses. Por esta misma dinámica, la serie no ha podido optar a premio en los Emmy Awards por ser canadiense y no contar con financiación estadounidense. Se presupone que arrasará en los International Emmy Awards donde sí podrá ser elegible.

De este modo, la serie no deja de triunfar por donde pasa, a la vez que consolida su audiencia. Las estadísticas de la plataforma Crave no mienten. Más del 15% de espectadores repite y ve los episodios varias veces. Nadie sabe explicar con exactitud lo que está sucediendo. “Heated Rivalry” se siente muy libre, apasionada, sexual, no obstante esconde clasicismo y un tipo de amor que hoy en día parece inverosímil, y quizá ahí radique su magia.

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