
Por HOY en Delaware
Dice el refrán “que las cosas no son como empiezan sino como acaban”. Esto se cumple en el caso de Dereknick García–Morales.
Dereknick inició su trayectoria académica, como puede verse en una de las imágenes que ilustran el presente artículo, sin digamos “demasiado entusiasmo”.

Sin embargo, ha finalizado su paso por la escuela con un impresionante promedio de calificaciones (GPA) de 4.66 y se ha clasificado a nivel nacional en BPA.
Este orgullo hispano también ha cursado asignaturas de inscripción dual en la Universidad de Delaware, como estudiante de los programas de Certificado de Bachillerato Internacional y Advanced Placement (Colocación Avanzada).

Planea asistir a la Universidad de Duke para especializarse en ingeniería mecánica y eléctrica.
“De bien nacidos es ser agradecido”, y Dereknick lo está –y mucho– a sus padres Nicasio García–Hernández y Marisol Morales Pedraza.
“Existe el sentimiento obvio de gratitud hacia ellos por haberme criado, pero también está el hecho de que inculcaron en mí orgullo y respeto por mí mismo, impulsándome a alcanzar metas que yo consideraba imposibles”.
Dereknick compartió con HOY en Delaware algunos secretos de su transformación de “desmotivado estudiante” a Valedictorian de su promoción.
“Aprendí a hacerme un lugar propio. Desde mi primer día de preescolar, se trató de transformar un entorno incómodo en algo mío”.
El discurso que realizó en el evento de graduación de su escuela (Sussex Central HS) no dejó indiferente a nadie. Señaló que “lo importante fue encontrar satisfacción en el proceso, más que graduarme como el mejor de mi clase”.
Y desde luego demostró que ha sabido disfrutar ese proceso. Algo que no quita que, en los momentos previos a su discurso se sintiese “incómodo, acalorado y con nervios en el estómago”.
Sin embargo, cuando subió al estrado, todo fluyó “y no tuve que pensarlo demasiado”.
Seguro que la necesidad de expresar lo que quería decir fue más importante que los nervios del momento.
Dereknick ha conseguido una beca completa que cubrirá sus cuatro años de carrera.
¡Qué razón tenia aquel sacerdote que una noche de Pentecostés le dijo a su mamá que “llegaría a su vida un ser especial”!

Para Marisol, su madre, verle cruzar ese escenario con su diploma en la mano, tener el honor de leer el discurso por ser el mejor promedio de su generación ha sido “uno de los momentos más felices de su vida”. Ella sabe el esfuerzo, las noches sin dormir y la valentía que hay detrás de ese logro.
Sus padres animan a su hijo a que “nunca deje de soñar”. Saben que “Dios le concedió el don de la Sabiduría y le recuerdan “que le agradezca a Él siempre, mientras siga brillando con todo su potencial”.
¡Muchas felicidades a Dereknick y a su familia y la mejor de las suertes en esta nueva etapa en la universidad de Duke!






