El Centro de Monitoreo y Análisis Ambiental señaló que el clima del estado podría variar entre sequías persistentes, temperaturas superiores a la media y un alto riesgo de incendios
Por Andreína Barreto, Huella Zero
El estado de Delaware experimenta cambios acelerados en su clima que impactan a sus comunidades, infraestructuras y ecosistemas. El aumento de temperaturas, la intensificación de lluvias y el ascenso del nivel del mar forman un escenario que, según expertos, redefine el futuro ambiental de esa ciudad.
Un análisis reciente del Centro de Monitoreo y Análisis Ambiental (CEMA, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Delaware advirtió que, de mantenerse las tendencias actuales, el clima del estado podría variar entre sequías persistentes, temperaturas superiores a la media y un alto riesgo de incendios.
El informe arrojó que en zonas costeras como Lewes las inundaciones por mareas han pasado de registrarse unos seis días al año en la década de 1980 a cerca de 41 días en la actualidad, reflejo del avance sostenido del nivel del mar.
“Con la aceleración de la tasa de aumento del nivel del mar, los problemas con los que nos estamos topando y que ya estamos empezando a ver van a aumentar significativamente”, dijo Kevin Brinson, director de CEMA y climatólogo de Delaware.
El aumento de las temperaturas es otro de los indicadores de alerta de la Universidad de Delaware. En el análisis los científicos mostraron que el calentamiento en Delaware ha sido constante durante décadas, con una tendencia que favorece veranos más largos, inviernos menos fríos y olas de calor más frecuentes.
A esto se suma un cambio en los patrones de precipitación: las proyecciones indican un incremento de las lluvias anuales, especialmente durante el invierno, lo que eleva el riesgo de inundaciones y eventos extremos.
Por su parte, el Departamento de Recursos Naturales y Control Ambiental (DNREC) advirtió que el cambio climático podría generar costos superiores a mil millones de dólares si no se implementan medidas de mitigación y adaptación, especialmente por impactos en salud pública, inundaciones y calidad del agua.
Como uno de los territorios más bajos de Estados Unidos, Delaware es vulnerable al aumento del nivel del mar, lo que acelera la erosión costera, la pérdida de humedales y la intrusión salina en acuíferos.
Frente a esto, las autoridades han comenzado a impulsar estrategias de adaptación. Estas incluyen planificación territorial, protección de infraestructuras críticas y programas de resiliencia climática orientados a reducir riesgos asociados al calor extremo, las inundaciones y la degradación ambiental.







