Por Eduardo Párraga
No podía ser más oportuno el estreno de esta nueva serie de Prime Video que llega en plena etapa de incertidumbre y expectación relacionada con la búsqueda del nuevo actor que interprete a James Bond, tras la marcha de Daniel Craig. Por cierto, los candidatos mejor posicionados al respecto, en estos momentos, parecen ser Jack Barton, Jack Lowden y Callum Turner, mientras que Harris Dickinson y Aaron Taylor-Johnson parecen perder ventaja en la carrera. No obstante, cualquier giro en el nombramiento del nuevo agente es posible.
La providencial relación de “Bait” (2026-) con la saga 007 tiene que ver con el argumento de la serie: la elección del actor Shah Latif (Riz Ahmed) como firme candidato para interpretar al nuevo agente James Bond provoca una fuerte controversia al ser un actor británico-pakistaní el encargado de representar un icono de la cultura británica.
“Bait” es una mezcla de comedia y drama que, más que adentrarse en los entresijos de la industria del cine, prefiere enfocarse en las manipulaciones mediáticas, en la aplastante influencia de las redes sociales o en la tiranía de la cancelación. La serie, de hecho, gana cuando se mantiene fiel al mundo del cine o al ofrecer sus momentos surrealistas, cómicos e inesperados.
Sin embargo, al finalizar la temporada, da la sensación de que “Bait” se queda corta -o sin tiempo por el retraso en el desarrollo- en la descripción de las dinámicas de nuestra cultura mediática y digital contemporánea. Esperemos que una posible segunda temporada complete más esa parte central de la historia.
Además, la serie retrata otros aspectos interesantes como la búsqueda de ser alguien en la vida o los vínculos familiares. Vínculos que, en el caso de Shah, recuerdan, por momentos, a los de la estupenda e imaginativa serie “Juice” (2023-2025), de la BBC. Curiosamente, ambas series están creadas y protagonizadas por actores británico-pakistaníes: Mawaan Rizwan y Riz Ahmed en el caso de “Bait”.
Riz Ahmed es un gran actor que cuenta con trabajos muy interesantes en su filmografía, entre los que destacan la genial “The Night Of” (2016), que le valió el Emmy a Mejor Actor Principal en Miniserie, “Sound of Metal” (2019), por la que fue nominado al Oscar a Mejor Actor Principal, “Fingernails” (2023)… Pronto le veremos en una versión actualizada de “Hamlet” y junto a Tom Cruise en “Digger” (2026), la próxima película de Alejandro González Iñárritu.
En declaraciones a Variety, Deadline y The Associated Press, Riz Ahmed confiesa que le ha llevado cerca de diez años dar forma a “Bait” y que, en algunos momentos, estuvo a punto de abandonar el proyecto porque expone muchas de sus obsesiones reales. Para Ahmed, “Bait” trata sobre las máscaras que nos ponemos con el fin de gustar, encajar o encontrar validación, además del reto de cambiar, dejar de ocultarse y llegar a reírnos de nuestro propio caos.
En definitiva, “Bait” es una serie ágil, entretenida, con capítulos de corta duración que siguen a Shah Latif, un actor autodestructivo, implacable consigo mismo, pero, al mismo tiempo, ingenuo y entrañable, propenso a actuar de forma desastrosa en su lucha por alcanzar su sueño tambaleante mientras trata de reconectar con su familia. Dicho papel ha reportado a Riz Ahmed una nueva nominación al Emmy en la categoría de Actor Principal en Miniserie. Finalmente, Matthew Rhys ha sido el vencedor por su gran labor en “The Beast in Me” (2025), marcándose doblete, por cierto, porque Rhys también ha ganado el Emmy a Mejor Actor Principal en Serie de Comedia en “Widow’s Bay” (2026). Esto le convierte en el primer actor en ganar dos Emmys como Mejor Actor Protagonista en la misma noche.
En cualquier caso, con “Bait”, Riz Ahmed suma otro muy buen trabajo en su carrera mediante este ejercicio de desnudez personal en clave cómica. Además, su actuación es muy física y enérgica, una experiencia que nos invita a abrazar nuestros fracasos sin sentir aflicción.
El propio Ahmed confesó a Variety: “Cada día intento dar un paso más, aunque hay días en los que das un paso adelante y dos hacia atrás (…) Ya no hay que esconderse. Hay que aceptarlo, celebrarlo y reírse de ello. Hay que superar la vergüenza riendo; diría que fue sanador decir: Este es mi desastre”.
Así pues, puede que nos atasquemos siempre en esa misma línea de guión. Quizá nunca podamos recordarla, quizá nunca podamos averiguarla. Es posible que, en algún momento, la comprendamos a medias, completa o a destiempo. Aún así, no hay nada de malo en los tropiezos y en seguir intentándolo. Este es mi desastre.







