Crisis penitenciaria en México: Más de 100 años de retraso

El presidente Felipe Calderón aseguró que el sistema penitenciario está haciendo crisis, al definir que la reconstrucción del mismo debe ser parte de la estrategia de seguridad por lo que destacó que antes de este año habrán de concluirse una decena de nuevos reclusorios. Detalló que la crisis que viven los sistemas de reclusorios de Tamaulipas o Nuevo León, es consecuencia de que desde hace veinte años se dejaron abandonados los reclusorios y no desarrolló ningún esfuerzo para modernizar las cárceles. El ejecutivo dio a conocer que para contra restar esa situación se están construyendo nuevas instituciones, revisando policías, los Ministerios Públicos, modernizando, aplicando controles de confianza, creando Policía Federal.
El sistema penitenciario mexicano atraviesa una crisis; en los últimos años se han acumulado evidencias sobre la falta de capacidad del sistema para contribuir de manera efectiva a la reinserción social de los sentenciados o la disminución de la incidencia delictiva; además de la corrupción la crisis se originó, por múltiples factores entre los que destacan el propio crecimiento de la delincuencia; la mayor severidad de los castigos; y las características del proceso penal, con un uso extensivo de la prisión preventiva, con escasas alternativas al uso de la prisión, falta de infraestructura penitenciaria, de personal calificado, de política de sueldo y salarios, tratamiento individualizado, progresivo y técnico con base al trabajo, educación y evaluación de la conducta del interno…
Frente a la expresión de esta crisis, en efecto el Estado respondió: primero, desde el ámbito legislativo se fueron abriendo opciones para atenuar el uso de la prisión como forma privilegiada de castigo y, de manera más ambiciosa, en 2008 entró en vigor una amplia reforma constitucional que, entre otras cosas, estableció la figura de juicios orales e introdujo los mecanismos alternativos para la solución de controversias. Sobre todo con el segundo de estos elementos, se pretende crear un nuevo sistema penal, en el cual no todos los casos tengan que resolverse por la vía de un largo y costoso juicio, sino que puedan utilizarse recursos como la conciliación y el arbitraje y, en los casos que así lo requieran, se lleven a cabo con la supervisión de un juez; también dio respuesta a la inversión sin precedentes para abrir nuevos espacios y centros de reclusión.
Sin embargo Ante la situación grave que están viviendo las cárceles de México…. la fuga de 30 reos y la riña que dejo 44 internos muertos en el penal de Apodaca, Nuevo León, evidencia la crisis que vive el sistema penitenciario en México que refleja un retraso superior a los cien años!… la crisis del Sistema Carcelario se debe a factores estructurales, así como la indebida gobernabilidad o “auto gobierno”, incluyendo en penales supuestamente de “Máxima Seguridad”, donde se violentó la seguridad como la Evasión de reos de alto riesgo que ahora tienen en la incertidumbre la seguridad nacional; además se requiere una actualización permanente ya que el sistema si es que existe!, tiene un retraso mayor de cien años desde el constituyente del 1917 superado por las reformas del sistema de justicia, por lo que apremia una reforma del Sistema Penitenciario Nacional. Es grave el problema de la sobrepoblación y hacinamientos en que viven los internos y no se resuelve como lo anunció el Presidente Felipe Calderón en crear y construir más penales, se requiere establecer un verdadero sistema penitenciario; lamentablemente no existe un solo reclusorio en el país donde se garantice la llamada “reinserción social”… y cuando se daba la readaptación social en un alto porcentaje fue en “La Colonia Penal Federal en Islas Marías”; ahora lamentablemente en la administración Federal modificaron el tratamiento de readaptación de libertad reglamentada se cambió a “reclusión” dentro de la “prisión” y se olvidaron que el fin de la pena el la readaptación social no el de “castigo” o sea “internamiento en cuatro paredes, que no se fuguen y no se mueran de hambre!…” como en Almoloya… Es decir ahora dentro de Islas María hay Infraestructura de reclusorios para internos de alto riesgo, no importa que no se readapten!… y consecuentemente al recuperar su libertad están condenados a reincidir, ya que la sociedad cierra sus puertas al no creer en el Sistema Penitenciario.
Consecuentemente, NI MÁS… NI MENOS… SÓLO LO JUSTO!… Es necesario una reforma penitenciaria cuya normatividad garantice un diseño, organización, operación y funcionamiento de la infraestructura penitenciaria en los tres ordenes de gobierno, donde se establezcan criterios claros y precisos para que las instalaciones y el personal penitenciario sean los idóneos para aplicar los programas de readaptación sustentado en tratamientos individualizados, progresivos y técnicos con base al trabajo, educación, salud, deporte y evaluación de la conducta, en un marco de respeto a la integridad y derechos humanos del interno.
Ante la falta de adecuaciones a los ordenamientos legales que motivan abusos en la prisiones preventivas y falta de métodos así como de procedimientos legales para aplicar un programa eficiente de readaptación social, se ve reflejada la crisis penitenciaria en esquemas de convivencia entre internos de distintos niveles de peligrosidad, motivando corrupción entre internos, custodios y autoridades y desde luego la falta de un sistema de carrera y profesionalización y garantice la formación y dignificación del personal penitenciario para la implementación de los programas readaptación en un marco de respeto a los derechos humanos.
Es apremiante e indispensable combatir la corrupción al interior de los centros penitenciarios federales y locales para terminar con los privilegios que disfrutan algunos de los internos y que son en perjuicio de la sociedad. Para ello, es necesario reforzar la vigilancia para detectar y eliminar los mecanismos mediante los cuales los criminales continúan operando sus redes de delincuencia desde el interior de los centros penitenciarios, esto incluye observar el comportamiento del personal encargado de la seguridad, administración y dirección de los Centros, para castigar a quienes se corrompen y facilitan la operación delictiva intramuros;
Además se debe generar un sistema de reforma estructural que modifiquen y garantice la responsabilidades de los tres ordenes de gobierno, promover un proceso de depuración del sistema de reclusión a fondo y una reforma administrativa desde los circuitos de acceso de la la propia administración carcelaria”; desde luego erradicar la corrupción desde los más altos niveles de mando hasta los más modestos puestos operativos y administrativos de los reclusorios: Federales, Estatales y Municipales del País.
Es Cuánto!…