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“Half Man” (o el malvado genio de la lámpara)

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Flyer oficial de Half Man
Flyer oficial de Half Man

Por Eduardo Párraga

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(Contiene spoilers)

La faceta como creador del actor británico Richard Gadd sigue imparable y realmente interesante. Tras triunfar en Netflix con “Baby Reindeer” (2024), ahora presenta en HBO la miniserie “Half Man” (2026), una nueva exploración de los temas que más le preocupan como la obsesión, la intimidación y los vínculos extraños.

Gadd sufrió un acoso extremo durante años en el pasado y esa experiencia es la que parece marcar toda su dimensión como escritor. De este modo, con “Half Man”, el intérprete vuelve a enfrentarse a sus fantasmas, pero esta vez se aleja de lo autobiográfico de su anterior trabajo para sumergirse en la poderosa relación entre dos hermanastros, Ruben y Niall, narrada a lo largo de los años. Dichos hermanos están interpretados por el propio Richard Gadd y Jamie Bell, respectivamente, así como por Stuart Campbell y Mitchell Robertson en sus correspondientes versiones jóvenes. Un cuarteto protagonista impecable y magistral, con interpretaciones magníficas y llenas de matices.

“Half Man” es una serie muy impactante desde el inicio, en la que es imposible despegar la vista de los acontecimientos que se suceden. El primer episodio ya anticipa el potente tono que se va a mantener a ese alto nivel durante toda la miniserie: un suspense inagotable con su buen aporte de drama y sorpresa.

La historia es muy intrigante, distinta a lo habitual, de rumbo desconocido transita por caminos complejos e inesperados. Asimismo, resulta entretenida, bien ambientada en un arco temporal que se inicia a finales de los 80 en Glasgow, con los consiguientes cambios sociales que se van produciendo.

La narración se presenta fragmentada y habilidosa, pues avanza en las vidas de Niall y Ruben sin estancarse ni sentirse desunida. Explica muchos detalles de estos peculiares hermanos y, a la vez, deja incógnitas por resolver en cada capítulo. Son las evidencias de un guión certero y bien planificado que ejecuta, sin temor, largas secuencias si es preciso. Sirva como ejemplo ese largo diálogo final del episodio cuarto, defendido por unos prodigiosos Bell y Gadd, que mantiene absorto al espectador sin sentirse la duración.

Eduardo Párraga
Eduardo Párraga

A partir de este punto se hará un análisis más detallado sobre los personajes, por lo que si aún no ha visto la miniserie le recomiendo que deje de leer aquí, disfrute del visionado y luego retome la lectura de la crítica.

“Half Man” profundiza en la relación extremadamente compleja y posesiva entre dos hermanastros, que se vive auténtica y desgarradora, incluso en sus momentos más desconcertantes. La osadía de Gadd al querer alejarse de las explicaciones fáciles es, sin duda, encomiable, pues las lecturas que se pueden extrapolar de este vínculo inverosímil y atrevido entre ambos son múltiples y arriesgadas.

Por un lado, Niall siente terror de Ruben, al tiempo que, paradójicamente una profunda atracción y fascinación.  La arrolladora personalidad de su hermano llega a ser tan influyente que genera una especie de impronta asfixiante en él, hasta el punto de convertirse en una obsesión y de necesitarlo para resolver dilemas o tomar decisiones. Ruben es el genio malvado de la lámpara que es capaz de ofrecerle todo lo que no posee a nivel personal, pero con el coste inmenso de adueñarse de toda su existencia. Por cierto, se echan en falta más escenas entre Niall y Alby (Charlie de Melo), pero es disculpable: Niall es incapaz de encontrar sosiego y quizá por ello el espectador tampoco puede verlo en exceso.

Ruben, por su parte, también necesita a Niall. Violento y hábil en la manipulación emocional es capaz de controlar cada etapa de su vida, sin embargo, a veces solo busca sentirse reconocido por su hermano, a la vez que saber que él es el centro de toda la vida de Niall.

De este modo siniestro, cada uno forma la mitad que le falta al otro. Ambos sienten miedo a perder ese vínculo que parece encerrar un extraño amor erótico soterrado y retorcido entre ambos hermanos. En este duelo fraternal, los comportamientos y las situaciones derivan en celos y envidias mutuas. Incluso da la sensación de que quisieran arruinarse el uno al otro sus respectivos triunfos para que sólo prevalezca su unión y dependencia.

En una entrevista al periódico “La Vanguardia”, Richard Gadd afirmaba que en sus guiones trata de ser fiel al hecho de que las personas estamos llenas de contradicciones y poseemos cualidades buenas y malas al mismo tiempo.

Asimismo, en su interesante entrevista a “Slate”, Gadd ofrece declaraciones muy valiosas sobre, entre otros aspectos, la creación del último episodio, y sobre los personajes de Niall y Ruben: “Creo que parte de la razón por la que son tan disfuncionales es porque se aman de una manera que no pueden describir, lo que les genera frustración, falta de comunicación y destrucción”.
Flyer oficial de Half Man
“Mi intención como escritor era, precisamente, preguntar qué versión de los hombres era más destructiva. Quería que, al final, la pregunta fuera algo así como: "¿Quién es el personaje más insidioso? ¿Quién causa más daño? [...] Puede que la respuesta sea un 50/50. Anticipo una reacción muy diversa. [...] Nunca quise retratarlos como ogros. Quería que la gente se preguntara cuál era el peor al final, pero aún veo la humanidad en ellos. Gran parte de su comportamiento proviene de un inmenso dolor. Eso no lo excusa ni lo justifica, pero sí lo explica. [...]”, describe Gadd en “Slate”.

Por su parte, Jamie Bell ha confesado en “Vanity Fair” que rodar “Half Man” ha sido una de las experiencias más intensas y agotadoras de su trayectoria profesional. La crudeza, oscuridad y autodestrucción de Niall lo dejaban literalmente exhausto.

“Half Man”, que me hizo evocar la esencia de la excelente “Palm Trees and Power Lines”(2022), es una serie difícil, desconcertante y valiente en los inusuales caminos  que elige recorrer. Una formidable historia de vidas arruinadas, donde los ecos griegos resuenan cada vez más fuertes en cada etapa de bloqueo vital. Los cantos de estos desdichados acompañan al espectador mucho después de terminar la miniserie y por todo ello debería arrasar en los Emmy y en la temporada de premios y encontrar su lugar en la historia de la televisión.

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